
18.01.2006::
"El periodismo está hecho de gente apasionada por la
verdad"
Fuente: Hoy (Rafael Cortés)
Un reconocimiento a toda una carrera profesional. No todos
los días se recibe un galardón de este calibre sin
competir por él, y por eso el poeta y articulista Manuel
Alcántara, que recibió ayer el premio El Torreón
de la Fundación Wellington, vivió una jornada inolvidable.
Por varios motivos: primero, por ser un premio al que no se ha presentado
y que le ha sido concedido «por sorpresa», tal y como
él reconoció en el transcurso de un almuerzo en que
se le hizo entrega de la distinción.
En segundo lugar, por el jurado que se lo ha otorgado, del que
han formado parte intelectuales y profesionales del mundo del periodismo
como José Saramago, Álex Grijelmo, Claudio Guillén,
Rosa Regás, Espido Freire, Ignacio Sotelo y Santos Sanz Villanueva.
«Muy contento, muy feliz y dispuesto a seguir escribiendo»
se mostraba el malagueño Manuel Alcántara, articulista
de los periódicos de Vocento, que consideraba que el periodismo
«no lo hace un columnista más o menos brillante».
En este sentido, el poeta argumentó que «el periodismo
está hecho de gente apasionada por la verdad, por la veracidad
y la noticia, no por el lucimiento de un columnista, pero un columnista
intenta aliviar muchas veces la monotonía de los periódicos
y lo interesado de los periódicos».
«Absoluta libertad»
Para Alcántara, la mejor definición del periodismo
es la que le brindó otro gran poeta, Gerardo Diego, «que
decía que un periodista debe ser un salvador distante y un
cantor de lo cotidiano. Y eso es lo que hay que hacer». Y
por ello, quiso agradecer la distinción concedida por la
Fundación Wellington y también a quienes «a
diario me dejan hacer eso y escribir con absoluta libertad».
Y es que, en opinión de Alcántara, «el resumen
de cualquier estética es que se hace lo que se puede, y gracias
a vosotros yo pienso seguir haciéndolo», agregó.
En cuanto al hecho de que la distinción que desde hace tres
años concede la institución cultural se dedique a
honrar la figura de Gómez de la Serna, Alcántara rememoró
un viaje suyo a Chile, en el año 1963, pocos días
después de la muerte del autor, en el que conoció
la casa donde vivía con su esposa Luisa Sofovich el que para
Pablo Neruda fue «el revelador del Universo».
Allí, en la calle Hipólito Irigoyen, «me figuré
cómo tenía que ser El Torreón -explicó
Alcántara refiriéndose a la residencia que ocuparon
en la madrileña calle Velázquez, en la que tiene su
sede la Fundación Wellington y el hotel del mismo nombre-,
porque tenía pisapapeles en el techo, que tiene que ser muy
difícil hacer eso, y era como una constelación de
pisapapeles, con muchos apuntes y muchos clavos». Alcántara
aseguró también que Ramón Gómez de la
Serna escribía los folios, para luego «atarlos con
clavos a una madera y echarlos por debajo de la puerta, escritos
con letra roja. El genio tenía un cierto pire, que dicen
en Madrid», sentenció el poeta y articulista.
Por su parte, el presidente del Patronato de la Fundación
Wellington, Luis Navarro, recordó que Manuel Alcántara
es «no sólo un gran poeta y un gran escritor, sino
también un gran articulista que tiene en su haber más
de 16.000 artículos y los que seguirá publicando».
Recordó algunas de las distinciones académicas, literarias
y periodísticas que atesora Alcántara y explicó
también que la distinción se le concedió por
mayoría del jurado y en reconocimiento a toda una trayectoria
profesional. Un reconocimiento que tiene una dotación económica
de 15.000 euros y que se quiso completar con el regalo simbólico
de una pluma, que el poeta agradeció.
Alcántara quiso terminar su alocución expresando
en voz alta su «admiración por Ramón Gómez
de la Serna, que se une a mi gratitud hacia la Fundación
Wellington, como también a los miembros del jurado y a los
amigos que han venido a acompañarme en este acto, prueba
del diálogo norte-sur. Aquí sólo hay amigos,
y entre las muchas cosas que aprendí con Jorge Guillén
es que en la vida no hay más que unos amigos, y lo demás
es selva».
Al almuerzo en el que se le hizo entrega de la distinción
a Alcántara se sumaron, además de los miembros del
jurado, amigos personales de Alcántara como Rafael de Penagos,
Fernando Suárez y José Luis Garci. El premio Nobel
José Saramago excusó su presencia, aunque quiso sumarse
al reconocimiento desde Lanzarote.
Tanto ellos como los miembros del jurado quisieron destacar, en
declaraciones a este periódico, la importante labor realizada
por Manuel Alcántara en el mundo del periodismo y la poesía.
Así, Rafael de Penagos recordó que les une «medio
siglo de amistad fraternal, larga y ancha como él diría,
y me parece esencialmente un campeón de los cien metros prosa».
De Penagos añadió que en su opinión, Alcántara
es «una de las plumas más brillantes, más hondas,
más extraordinarias, sin que los adjetivos sean desmesurados
de ninguna manera».
Y por ello, estimó que el premio El Torreón que se
le ha concedido, es de los reconocimientos «más justos
que se han dado, porque Manuel Alcántara es un primerísimo
columnista, un primerísimo escritor, y no hay que olvidar
que también es un primerísimo poeta. Muchos poetas
dicen que es un estupendo columnista y muchos columnistas consideran
que es un excelente poeta, pero yo modestamente creo que es las
dos cosas. Es un gran poeta y un extraordinario columnista, con
la dificultad que ello conlleva, pero cuando se tiene su talento,
sólo hay que remitirse a sus obras», sentenció.
Escritura «muy rica»
La escritora Rosa Regás, miembro del jurado que entrega
el galardón y directora de la Biblioteca Nacional, consideró
que Alcántara «es una persona que lleva muchísimos
años escribiendo, siempre de una manera muy rica, sobre todo
escribiendo muy bien que es algo que se agradece y es importante
que se lleve este premio». Un galardón que, en su opinión,
«tiene mucho sentido».
El escritor y periodista Álex Grijelmo, presidente de la
agencia Efe, se refirió al premio, considerando que es «muy
bueno que existan galardones a los que uno no tiene que presentarse,
que sea por consenso de compañeros o personas con experiencia
en la lectura y el periodismo los que determinen que una persona
puede ser reconocida así». Este premio tiene, en palabras
de Grijelmo, esa ventaja y «ha acertado plenamente en la elección
de un periodista de larga y coherente trayectoria que es un apasionado
de las palabras, del lenguaje, de las metáforas certeras,
al que leo desde hace muchos años y con el que he recorrido
diversos medios».
La escritora Espido Freire, el miembro más joven del jurado,
explicó que durante las deliberaciones «no hubo ninguna
discusión» a la hora de conceder el premio a Alcántara:
«Estábamos de acuerdo en que si alguien merecía
el premio era él», un escritor del que alabó
«su empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del
otro y la capacidad de transmitir cierta ternura, incluso a la hora
de tratar los temas más hoscos del ser humano». Espido
Freire resaltó también la convocatoria de este premio,
que también ha reconocido varios artículos periodísticos,
al considerar que es importante «que haya premios en los que
se celebre tanto un artículo concreto como toda una trayectoria
y que estos vayan combinados».
El hijo de Jorge Guillén, el también escritor Claudio
Guillén, indicó que la prosa de Alcántara «es
preciosa y ejemplar, porque es sencilla, es modesta y sencillamente
rezuma ingenio, inteligencia, capacidad de invención y todo
eso con una moderación y una concepción que está
en la mejor tradición andaluza, con una cierta reserva y
una capacidad de alusión al mundo que es infinita. Es el
premio más merecido que yo he conocido desde hace muchísimo
tiempo», sentenció Guillén. |