
30.08.2007::
Fallece José Luis de Vilallonga
Fuente: Europa Press
El aristócrata y escritor José Luis de Vilallonga
ha fallecido hoy a los 87 años en Palma de Mallorca, han
informado fuentes próximas al aristócrata. Nacido
en Madrid en 1920, aristócrata, actor, escritor y periodista
español era hijo del marqués de Castelvell, Grande
de España, y de la hija del marqués de Portago. Se
negó a seguir la carrera diplomática y a princiipos
de los años cuarenta empezó a colaborar en Destino,
Diario de Barcelona y El Noticiero Universal.
Residió un tiempo en París, donde colaboró
en el Paris-Macht y publicó sus primeros libros. Ha participado
también en algunos filmes como actor, entre ellos, Los amantes
(1958, de L. Malle), Desayuno con diamantes (1961, de B. Edwards)
y Giulietta de los espíritus (1965, de F. Fellini). Entre
su obras destaca Encuentros y encontronazos (1995) y entre sus biografías,
El Rey (1993), sobre Juan Carlos I.

30.08.2007::
Vilallonga, un 'dandy' que denunció una conspiración
Fuente: Lluis Fox (La Vanguardia)
José Luís de Vilallonga era un 'dandy' que vivió
intensamente. Sabía escribir, comer, conversar, vestía
con elegancia, fumaba puros, cosechó un notable éxito
con las señoras, era Marqués de Castellvell y Grande
de España. Con el abate Sieyès, podía bien
decir que "j'ai vecu", he vivido.
Publicó una biografía autorizada del Rey Juan Carlos,
varios libros de memorias, fue actor de cine y durante años
escribió una Carta de París en La Vanguardia.
Hablaba con él cada semana durante ese periodo. Llegaban
los artículos, los leía y pasaban a la imprenta. Un
ritual de caballeros. Nunca le quitaba una coma. Su texto era lúcido
y punzante. La burguesía catalana se rasgaba las vestiduras
al leer las calaveradas volterianas de Vilallonga. Pero los leía.
Transcurría agosto de 1994. Desde Mallorca me seguía
enviando el artículo semanal. En la penúltima
semana llegó un texto que lo leí varias veces. Estaba
hablando de una conjura.
El conde de Godó, propietario del diario, estaba de vacaciones.
Juan Tapia, el director, se encontraba veraneando en África
del Sur. No pude hablar con ellos. Pero llamé a Vilallonga
para preguntarle si ese artículo tenía el conocimiento
de la Casa Real. Me dijo que sí. Y me añadió
con ironía: "creía que no te darías cuenta".
Pero no me quedé tranquilo. Hice varias llamadas, consulté
a personas de confianza, dentro y fuera de la redacción y
pedí a Vilallonga que limara algunas cosas del artículo
y, sobre todo, que eliminara un par de nombres. Así lo hizo.
El texto se publicó el 22 de agosto y al día siguiente
abría todos los informativos. Fue noticia durante muchos
días en el tardo agosto de aquel año. Vilallonga denunciaba
una trama de periodistas y empresarios para desestabilizar al gobierno
González y, de paso, perjudicar el prestigio del Rey.
Era una conspiración de papel. Vilallonga la denunció.
No sé si con el conocimiento de la Casa Real o por su propia
iniciativa. Nunca lo llegué a averiguar.
En julio de aquel año, el diario ABC dio noticia de una
reunión secreta en el domicilio de Pedro J. Ramírez
en la que participaron José María Aznar y Julio Anguita.
La filtración disgustó a los reunidos que se habían
impuesto la máxima discreción. Fue en aquella cena
donde se gestó la famosa pinza entre Aznar y Anguita para
hacer caer al gobierno González.
Luís María Anson, ex director de ABC, explicó
en los días siguientes en una entrevista a la revista Tiempos
que le realizó Santiago Belloch, hermano del ministro de
Interior y Justicia, que se trataba de regenerar el sistema y terminar
con la figura política de Felipe González y minar
la autoridad del Rey.
Se trataba de elevar la crítica y la crispación hasta
rozar la estabilidad del Estado. Había temas. Los GAL estaban
en manos del juez Garzón, el secuestro y la tortura de Lasa
y Zabala, corrupción política inaceptable, malversación
de fondos reservados y la estrafalaria gestión y posterior
fuga de Luís Roldán, director general de la Guardia
Civil. La corrupción en otros partidos era discretamente
silenciada.
Vilallonga dio las pistas de la trama. El artículo podía
haber pasado inadvertido si los aludidos no se hubieran visto retratados.
Ridiculizaron el artículo. Un grupo de periodistas y escritores
se reunieron en Marbella aquel año formando la Asociación
de Escritores y Periodistas Independientes. (AEPI).
Todos ellos bajo la protección y colaboración de
Antonio García-Trevijano, un notario influyente en la transición
y bajo la sombra del banquero Mario Conde que pasaba por momentos
muy difíciles.
El consejo fundador de la AEPI estaba formado por Luís María
Anson, José Luís Balbín, Antonio Burgios, Camilo
José Cela, Julio Cerón, Antonio Gala, José
María García, Antonio García-Treevijano, Teodoro
González Ballesteros, Manuel Martín Ferrand, José
Luís Martín Prieto, Luís del Olmo, Raúl
del Pozo, Pedro J. Ramírez, Pablo Sebastián y Francisco
Umbral.
La constitución de la asociación se anunció
en la portada de El Mundo. Se daba cuenta de que la AEPI nacía
en un momento de tensión entre poderes públicos y
editores afines frente a los medios y escritores independientes
"precisamente cuando los hechos probados han dado la razón
a quienes denuncian la corrupción política y el desprestigio
del régimen que encarna Felipe González."
Luís del Olmo abandonó el grupo diciendo que "estuve
en la AEPI junto a otros ilustres colegas pero en cuanto olimos
la mierda que allí había salimos zumbando".
Vilallonga lo contó. Y muchas de sus pistas resultaron ser
ciertas. El presidente González le había contado al
Rey las maniobras orquestadas por un grupo de periodistas y financieros.
Qué fuentes inspiraron aquel explosivo artículo no
lo he averiguado nunca. Da lo mismo.
Al cabo de dos años empezaba el aznarato que fue suave,
inteligente y necesario hasta la mayoría absoluta de 2000
cuando el Partido Popular se convirtió en dueño y
señor de las Españas. No hubo crispación en
esos ocho años. Volvió a empezar después de
la inesperada victoria de Zapatero en 2004. |