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LA MODELO MARTINA KLEIN SE ESTRENA COMO COLUMNISTA

La modelo Martina Klein, habitual de las pasarelas españolas e internacionales, se ha estrenado como columnista sabatina en el periódico La Vanguardia. A continuación, incluimos su primer texto.
 


6.10.2007:: Moda y reality
Fuente: lavanguardia.es

Con el primer Gran Hermano lo consiguieron. Era novedoso, era El show de Truman, era un experimento de ratas. Era la converación en el mercado y en las sesiones de fotos, y aunque tarde, me dejé caer. Gracias a INternet, que no sólo sirve para ser más culto, conseguí actualizarme y ser una más. Hasta incorporé a mi vocabulario lo de quién me pone la pierna encima...

Con la primera edición de Operación Tirunfo me pasó algo parecido, pero más grave. Era tal el bombardeo mediático, que me vi engullida, a escondidas de mi marido, en una espiral de zapping culpable con nocturnidad y alevosía. Aclaración: mi mardio es músico y se olió el genocidio cultural que devendría. Él hablaba pestes y yome hacía portadora de su pancarta, pero por la noche me deslizaba en el sofá y mandaba mensajes de apoyo a Bisbla y a Chenoa. AL día siguiente me descubría a mí misma tarareando las canciones dela gala anterior y me ruborizaba como si del recuerdo del perfume de un amante se tratara. La culpa fue a más cuando buscábamos discográfica par ael disco de mi marido y actuaciones en la tele para promocionarlo y unas y otras únicamente querían triunfitos e imitaciones. Él me decía: "A ver cómo te sientes cuando hagan un concurso de modelos en la tele y, a raíz de él, tú dejes de currar".

Asumí mi parte de culpa como consumidora de telebasura y asesina de cultura de la buena y conseguí vivir bien durante unos años ignorando la aparición de nuevos y aterradores realities. Presumiendo, con la cabeza bien alta, de no tener ni idea del transcurrir de los nuevos triunfitos y big brothers. Mientras veía cómo la masa se convertía en un circo romano sediento de frikis (náufragos, bailarines, patinadores, quirúrgicos...), yo me sentía fiel a mí. Sola pero íntegra. Hasta que se cumplió la profecía. Apareció el reality de las modelos y recaíe, como recaen los alcohólicos, en el círculo vicioso del morbo televisivo. Lo hacía a escondidas, pero esta vez no de mi marido, sino de mí. Me daba vergüenza pillarme asistiendo a ese espectáculo exhibicionistra, pero esperaba mi cita de los lunes ocn el estómago encogido, ansiando ver cómo, por exigencias del guión, mi profesión quedaba expuesta y descarnadamente desnuda, y después se la vestía de un traje ordinario. Un auténtico juego masoquista. Sin entrar a valorar la actuación del os profesionales ni el innecesario sufrimiento de las niñas.

El primer paso para solucionar un problema es asumir su existencia y pedir ayuda, ¡y qué mejor ayuda de un grupo de amigas que padecen del mismo mal! Para atarcarlo de raíz hemos decidido hacer terapia de grupo. Nos reunimos cada lunes ante la tele,acompañadas de buen vino, para estudiar el detonante del trauma (reírnos y criticar), y nos lo pasamos como enanas.

Por si acaso se cumple el augurio de mi querido marido y las novatas me dejan sin trabajo, me he buscado currito de columnista. Aquí mismo.