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TOMÁS HOYAS, GALARDONADO CON EL PREMIO DE PERIODISMO MIGUEL DELIBES

Obtuvo el galardón por un artículo publicado en El Mundo de Castilla y León
www.periodistasvalladolid.org


10.12.2007 :: Tomás Hoyas, premio de periodismo Miguel Delibes
Fuente: www.terra.es


Tomás Hoyas fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes que concede la Asociación de la Prensa de Valladolid (APV) en su XII edición, por el trabajo titulado 'Flapigozo Congresito', publicado en Diario de Valladolid-El Mundo el pasado 31 de marzo de 2007.

El Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes fue instituido el 22 de enero de 1996 por la APV con el objetivo de promover el buen uso de la Lengua Castellana en los medios de comunicación social. Patrocinado por Caja España, el Premio está dotado con 7.000 euros y una estatuilla, obra del escultor vallisoletano Luis Santiago.

El jurado, tras deliberar sobre los trabajos presentados tanto por diversos candidatos al premio que concurren a iniciativa propia, como los presentados por otras instituciones o entidades, decidió por unanimidad conceder el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes en su XII Edición a Tomás Hoyas por su artículo 'Flapigozo Congresito', publicado en el Diario de Valladolid de El Mundo el 31 de marzo de 2007.

El jurado valoró en su decisión tanto la calidad del trabajo premiado como el trasfondo del mensaje que el autor quiere enviar a la sociedad, y que está directamente relacionado con la defensa de la Lengua Castellana en general y en los medios de comunicación, en particular

El jurado estuvo compuesto por José Jesús Arroyo Hernández, presidente de la APV; María Ángeles Sastre Ruano, galardonada en la XI edición; Ángel Losada, director general de Comunicación de la Junta de Castilla y León; José Luís Guerrero, jefe de prensa del Instituto de la Lengua de Castilla y León; el periodista Iván Lozano; el escritor y profesor de la UVA Enrique Berzal; Ernesto Escapa, escritor y asesor cultural de la Fundación Siglo; el escritor José González Torices y la vicepresidenta de la APV, Maribel Barrante.

Tomás Hoyas es licenciado en Filología Románica y especialista en Documentación Informativa y actualmente, trabaja en el Diario de Valladolid-El Mundo con una sección fija denominada 'Zoom'.

Ha sido profesor de Literatura Española, documentalista en el Centro Nacional de Documentación Teatral, redactor jefe para suplementos de la agencia de noticias Ical, director y presentador de programas culturales de Televisión de Castilla y León, articulista en diversas publicaciones regionales y director de proyectos de sistemas de información en la empresa de telecomunicaciones Divisa IT.

13.12.2007 :: "Es difícil escribir en Castilla y León"
Fuente: www.nortecastilla.es


Se asoma a la pagina tres de 'Diario de Valladolid-El Mundo' donde analiza las cosas de Región (Castilla y León) con aires de 'clasicismo moderno'. Uno de sus tratados condensados de realismo y erudición, publicado el 31 de marzo con el título de 'Flapigozo Congresito', le valió ayer a Tomás Hoyas el XII Premio Nacional Miguel Delibes, que concede la Asociación de la Prensa de Valladolid. Hoyas, ex profesor de Lengua, documentalista y autor de programas culturales en Televisión Castilla y León, se lleva los 7.000 euros y la estatuilla de Luis Santiago, que patrocina Caja España, y que ya rozó en el 2005.

-¿Qué le sugiere llevarse un premio con un nombre tan de casa?

-El hecho de rozar el nombre de Delibes ya es un honor para cualquiera. Es un premio con el que uno pasa a una nómina de nombres como Lázaro Carreter, García Yebra, Javier Marías o Juan José Millás. Y, sobre todo, se premia a la lengua, que es lo que siempre me ha preocupado.

-Parece que, desde el 2006 (ganó María Ángeles Sastre, colaboradora de EL NORTE), se ha roto la costumbre de premiar a foráneos.

-Es un acierto. Siendo un premio que no es nacional, pero muy relacionado con nuestra comunidad, esa 'política' estaba muy bien. Pero tratamos de huir del provincianismo y podemos caer en el ombliguismo. Tiene que haber un equilibrio entre los prohombres de las letras y los del 'pueblo'.

-En su trabajo hay un 'aquí y ahora' para hablar de Región (con mayúscula) pero con aires clásicos. ¿Cómo se enfrenta a ese híbrido?

-Soy heredero por educación de esos dos tipos de escritura: los clásicos menos 'pirotécnicos' (aquellos conceptistas como Gracián, etc). Y luego la línea clásica de Quevedo, Valle-Inclán y que llevó a nuestros tiempos Umbral, con mucho más fuego de 'artificio verbal'. Este es más mi estilo.

-Un estilo poco relacionado con quien da nombre al galardón.

-Sí. Delibes es más claro, directo, cercano y normal, linguísticamente. A mí me gusta más la lengua creativa y, siempre que puedo, me invento palabras. Lo contrario que hacemos ahora con los correos electrónicos y los móviles, que nos llevan a reducirlas.

-¿Y ese trasunto de Juan Benet que usted llama 'Región'?

-Sí, está tomado del famoso 'Volverás a Región'. Él crea un paisaje ficticio. Más que por cariño, lo hago por crítica. No somos una región sino una entelequia y tenemos que ser más región de verdad.

-¿Una región plana está condenada a un columnismo plano?

-Es muy difícil escribir de esta comunidad porque pasan pocas cosas. Y cuando ocurren, son todas muy parecidas. A los columnistas de la región les resulta muy difícil encontrar temas. Si se fija, cuando surge algo llamativo, todos entramos a saco, no hay otra cosa.

-¿De qué iba 'Flapigozo Congresito', su artículo premiado?

-Me preguntaba en él si los niños de Región, a los que les queremos enseñar inglés y francés, serían capaces de tener el mismo planteamiento que los colombianos, que manejan palabras que ni conocemos aquí, como demostraron en el 'congresito' de Medellín, paralelo al Congreso de la Lengua.

El artículo premiado :: "Plapigozo"
Fuente: www.periodisitasvalladolid.org

El artículo fue publicado en El Mundo de Valladolid de 31/03/2007 en la sección ZOOM

Sucedió en Medellín, Colombia, acaso demasiado lejos de Región. Sesudos y talentosos académicos se aprestaban a aplicarse, pontificales, a sus sillones de mayúsculas y minúsculas, en un nuevo Congreso Internacional de la Lengua Española, cuando éste fue asaltado por un magnífico comando terrorista de escolares colombianos.Pretendían reivindicar la verdad mágica de la lengua, inventar de nuevo la palabra, sacar de los calabozos las viejas consejas de los abuelos, premiar la palabra alegre y desterrar la afligida y malhumorada.
Exigieron, en un enérgico comunicado, una reivindicación que ningún estado de habla española se atrevió a asumir: «Que las palabras no sean usadas para herir y matar, para obligar, prohibir y regañar; y que sean sustituidas por otras mágicas para imaginar un mundo habitado por la alegría». Tiécojó.

Desempolvaron de los filandones colombianos de Antioquia, la patria del culebrero Belisario Betancur: ágape, cántaro, embrollo, modorra o pipiolo. Con argumentos tan bienaventurados, doctrinales y documentados como el que un zangolotino aportaba para justificar embeleco (capricho chiquito): «Así llama mi mamá a los novios de mi hermana».

Pero, probablemente, lo fundamental fueran las palabras que 'inventaron'.Todo un prodigio hacedor de sentido, fantasía y creatividad.Flapigozo (expresión de felicidad, explosión de gozo). Murmulencio (murmullo que se oye en el silencio). Fruspiro (suspiro ahogado que se produce al bañarse con agua fría). Lumpereza (pereza que da los lunes ir al colegio). ¿Alguien da más? A todo esto, asimismo acordaron las palabras más queridas del español, entre las que se encuentran: chocolate, carcajada, música, mágico, montaña o amigo.
La pregunta resulta ahora no sólo evidente, sino indispensable y cardinal. ¿Serían los niños de Región, precisamente esos a los que ahora se pretende -con reincidencia y acaso alevosía- instruir y adoctrinar en un segundo idioma, capaces de tan tremebunda capacidad e imaginación en su propio español? ¿Estarían dispuestos y en condiciones de reivindicar términos como becada (ave del tamaño de una perdiz), encalabrinado (engatusado), negral (pino que no da piñones), sarrasina (destrozo, estropicio)... todos ellos presentes en la obra de don Miguel Delibes. Por favor, que nadie responda. Prefiero soñar.

Puerta giratoria y obsesiva del Café de la Montaña. Un bocón gatera apaña beatas y se arriesga a llevar mancuerna como un panoli. Un punto con pupila le amenaza con chivarse a la Delega.Don Ramón del Valle-Inclán toma notas de madrileñismo lingüístico.Mire Hoyas, el lenguaje es la magia infantil que nos redime de la grotesca realidad.