joliva@sincolumna.com
Madrid, miércoles 17 de mayo de 2006

:: Inicio >> David Barreiro >> Columna

Zoo

Opina en el foro
Portada sincolumna.com

Hay personas que no pueden vivir despojadas de su contexto cotidiano, que se muestran incapaces de relacionarse al margen de las jerarquías y roles que establecen la sucursal, el aula o el volante de su todoterreno.Estos individuos tan abundantes en nuestros días, puede que tú seas uno de ellos, encuentran el hábitat ideal para desarrollarse en las cenas de trabajo o los cócteles de navidad con otros profesionales de su gremio. En ese ecosistema se hallan como pez en el agua, como escorpión en la arena, y disfrutan de una posición dominante que han conseguido a base de años de ventanilla, oficina o bufete.

Las conversaciones en este tipo de eventos son reconocibles por una jerga propia, carentes de significado alguno en la vida real, pero cargadas de sentido para los representantes de la profesión en cuestión.

Así, por ejemplo, en una cena de cirujanos, sería frecuente escuchar, ante la llegada del cochinillo de Arévalo a la mesa, una conversación como:

- Doctor Martín, ¡hay que intervenir!
- ¡Bisturí!
- ¡Lo perdemos!

Etcétera.

Esto se repite una y otra vez, en tantos gremios como se pueda imaginar.

Así, en esa misma cena, si en lugar de cirujanos fuesen periodistas, y el camarero se retrasara al llevarles la cuenta, a buen seguro dirían frases del tipo: "apúrese, que entramos en antena" o, en el caso de la prensa escrita, "¡rápido! que estamos cerrando la edición".
Estas estupideces corporativas son muy frecuentes y en ellas suelen distinguirse por encima del resto aquellos que carecen de algo relevante que decir lejos del ordenador, en la vida a la intemperie, por lo que tratan de mostrarse ocurrentes e imaginativos en el gris contexto en el que se desenvuelven.

Algo parecido a estos especimenes del tubo fluorescente y la grapadora le sucede al diputado del Partido Popular Vicente Martínez Pujalte, a quien fuera de su jaula le cuesta mantener la mínima decendencia, la educación y las maneras que demanda una sociedad a la que representa, pero que él es incapaz de respetar porque fuera del zoo, lejos de sus semejantes, no sabe comportarse.

 
Información sobre el columnista