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Hay personas que no pueden vivir despojadas de su contexto cotidiano,
que se muestran incapaces de relacionarse al margen de las jerarquías
y roles que establecen la sucursal, el aula o el volante de su todoterreno.Estos
individuos tan abundantes en nuestros días, puede que tú
seas uno de ellos, encuentran el hábitat ideal para desarrollarse
en las cenas de trabajo o los cócteles de navidad con otros
profesionales de su gremio. En ese ecosistema se hallan como pez
en el agua, como escorpión en la arena, y disfrutan de una
posición dominante que han conseguido a base de años
de ventanilla, oficina o bufete.
Las conversaciones en este tipo de eventos son reconocibles por
una jerga propia, carentes de significado alguno en la vida real,
pero cargadas de sentido para los representantes de la profesión
en cuestión.
Así, por ejemplo, en una cena de cirujanos, sería
frecuente escuchar, ante la llegada del cochinillo de Arévalo
a la mesa, una conversación como:
- Doctor Martín, ¡hay que intervenir!
- ¡Bisturí!
- ¡Lo perdemos!
Etcétera.
Esto se repite una y otra vez, en tantos gremios como se pueda imaginar.
Así, en esa misma cena, si en lugar de cirujanos fuesen periodistas,
y el camarero se retrasara al llevarles la cuenta, a buen seguro
dirían frases del tipo: "apúrese, que entramos
en antena" o, en el caso de la prensa escrita, "¡rápido!
que estamos cerrando la edición".
Estas estupideces corporativas son muy frecuentes y en ellas suelen
distinguirse por encima del resto aquellos que carecen de algo relevante
que decir lejos del ordenador, en la vida a la intemperie, por lo
que tratan de mostrarse ocurrentes e imaginativos en el gris contexto
en el que se desenvuelven.
Algo parecido a estos especimenes del tubo fluorescente y la grapadora
le sucede al diputado del Partido Popular Vicente Martínez
Pujalte, a quien fuera de su jaula le cuesta mantener la mínima
decendencia, la educación y las maneras que demanda una sociedad
a la que representa, pero que él es incapaz de respetar porque
fuera del zoo, lejos de sus semejantes, no sabe comportarse.
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