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- La inspiración debe cogerte trabajando. Ponme otra.
Esta frase la pronunció Pablo Picasso una
tarde en un bar de carretera, con un par de copas encima y mordiendo
una aceituna. Sin embargo, los biógrafos consideraron que
el Ponme otra no quedaba bien en las letras de imprenta de la historia
y la suprimieron de cuajo. ¡Zas! De ahí, la conciencia
colectiva ha sacado la conclusión de que Picasso dijo la
inspiración debe cogerte trabajando en su estudio, con un
pincel en una mano y el aguarrás en la otra. Pero no es cierto.
Sí lo es, hay que reconocerlo, que después de pronunciar
tan célebre sentencia el bueno de Picasso se fue tambaleándose
del bar y pintó, con su maestría habitual, las Señoritas
de (la calle) Avignon. Pero una cosa no quita la otra y, más
bien al contrario, si algo demuestra es que la inspiración
debe cogerte cerca de la barra.
Sin embargo, la historia, y la vida, no se pueden resumir como si
fueran la contraportada de un libro y por más que leamos
frases descacharrantes del genial y misógino Groucho,
es absurdo pensar que siempre hablaba así, al igual que Churchill
o Wilde por mencionar a alguno de los
favoritos en los diccionarios de citas.
Hay que leer despacio la historia, hay que mirar hacia atrás
pero nunca dejar de caminar, porque corremos el peligro entonces
de pensar que Pío Moa estuvo presente en
la Guerra Civil o que a Mel Gibson lo crucificaron
junto a Cristo. Y no es así, porque en esas fechas estaba
rodando Arma Letal.
Hoy en día, medios de comunicación se encargan de
contarnos lo que sucede ahí afuera. Por desgracia, cada uno
cuenta la historia a su manera, sin despojarse de prejuicios e intereses,
con lo que, sencillamente, no dicen la verdad.
Allá ellos, parecen no saber que “un fanático
es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar
de tema” que diría Churchill…
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