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El Renacimiento de Itálica tiene un nombre, un artículo
y un apellido: Teodoro Le Fleur. Heredero de una familia de campesinos,
pronto se vio en aquel niño pelirrojo y taciturno que su
destino estaba mucho más allá de las tierras de labor
de su familia.
Cuando apenas contaba siete años, desarrolló un experimento
con las gallinas del corral al constatar que guiñaban un
ojo en cuanto le veían aparecer con la comida y que lo seguían
haciendo cuando entraba por la puerta aunque el cubo con el grano
estuviera vacío. No le dio demasiada importancia aunque una
tarde, mientras tomaba notas de su experimento, visitó a
la familia un extranjero llamado Ivan, que tiempo después
se haría famoso con una adaptación de la teoría
de Teodoro aplicada a sus perros.
El hecho es que todos los campos del saber, todas las ramas de la
ciencia, la historia, la literatura o la astronomía fueron
estudiadas por Teodoro Le Fleur aunque, sin lugar a dudas, su pasión
no fue otra que el anonimato.
Durante años, se volcó en la redacción del
Diccionario de Anónimos en el que incluyó todos aquellos
conceptos que se quedaban al margen del resto de las enciclopedias.
Podría escoger una definición de las 17.564 de que
consta dicha obra pero nadie mejor para explicarlo que el propio
Le Fleur en la entrevista concedida a Val Ossa, el periodista narcoléptico
de Radio Gaia:
V.O.- ¿Cómo se le… (silencio en las ondas.
Ronquidos. Ruido de micrófonos).
Doce minutos después
…ocurrió hacer este diccionario?
- T.L.F. Desde que era niño me fijé en que la naturaleza
que me rodeaba estaba perfectamente definida y taxonomizada. Conocía
todas las clases de árboles, plantas, hojas e incluso semillas.
Pero, ¿cómo se denomina al vacío que queda
en el paisaje tras la caída de una manzana del árbol?
¿por qué no existe una definición para la sensación
que todos tenemos cuando, cada mañana, suena el despertador?
Todos estos conceptos captaron mi interés y por eso creé
este diccionario.
El Diccionario de Anónimos de Teodoro Le Fleur es una obra
de referencia para todos los habitantes de Itálica y son
muy pocos los nounos existentes hoy en día. (Nounos, según
el propio libro recoge son “personas que no han leído
aún el presente diccionario.)
Le Fleur trabajó durante toda su longeva existencia -vivió
144 años- dedicado a este diccionario, que se reeditó
en veintisiete ocasiones. Sin embargo, muchos le conocen por otras
obras menores, siempre ligadas al concepto de anonimato, como su
Guía de desencuentros, en la que recoge el camino diario
de los habitantes de Itálica para que quien no desee tropezarse
con un acreedor o un ex amante pueda escoger un trayecto alternativo.
Este hecho, la incomodidad social del encuentro con alguien a quien
no deseas ver, fue también la temática de su última
obra: Excusas para no coger el ascensor, en la que reúne
127 coartadas para evitar a los vecinos molestos en tan incómodo
espacio.
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