19 de noviembre de 2007
Perpetrar libros

Todo comenzó hace unos años cuando descubrí (tarde y mal, lo sé) a Raymond Chandler. No tardé en leer toda su obra y la de algunos otros maestros del género negro (Hammett, Block, Haynes etc) para comprender que ésa era la literatura que yo quería hacer. Como aún era joven y voluntarioso, dediqué los meses siguientes a una novela que terminé una tarde de primavera con la certeza de haber escrito una obra maestra. Lluvia roja, se titulaba. No intenten buscarla. La envié a las editoriales más prestigiosas sin respuesta alguna. Tampoco en las más humildes. Pasó el tiempo y se fue cubriendo de polvo, hasta hoy, que duerme junto a otras novelas hermanas en el cajón de mi mesilla de noche. Pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro.

Esta breve introducción tiene como objetivo ponerles en antecedentes para que entiendan por qué desde entonces presto especial atención a las novelas, series y colecciones de género negro que aparecen en el mercado. Hace unos meses me sorprendí una mañana al ver un inmenso panel publicitario que anunciaba la novela Sucedió en el ave, de un tal Víctor Saltero, publicada en la editorial –totalmente desconocida para mí- Imser Siglo. Llegué al trabajo, busqué en Internet y observé que casualmente buscaban un director de comunicación para la editorial. Puesto que soy periodista, amo la novela negra y la editorial está en la calle Sagasta de Madrid, a un palmo de mi casa, les envié mi CV. No obtuve respuesta. Pero ya estoy demasiado acostumbrado a esos desplantes empresariales y me olvidé de ellos en ese aspecto. Sin embargo, pasé el resto del día preguntándome ¿qué sucedería en el AVE?

Esa misma tarde entré en la Casa del Libro de la calle Fuencarral para descubrirlo. Sucedió en el AVE poblaba las estanterías y góndolas de le librería. Cogí un ejemplar y leí la primera página. Me quedé de piedra. ¿Qué coño era eso? ¿Quién podía escribir tan mal? ¿Cómo podía alguien publicar a un escritor así? Me quedé esperando a que alguien me respondiera y ese mismo jueves Rafael Reig en El Cultural se preguntaba lo mismo con su talento habitual.

Desde entonces, Víctor Saltero ha perpetrado El amante de la belleza y Desde la ventana, con un éxito de ventas absoluto. Al parecer, se sospecha que el autor es un empresario con inquietudes literarias que extiende su campaña de marketing a marquesinas, contraportadas de suplementos culturales, paneles en el metro y spots de radio. También en distintos foros de opinión donde, curiosamente, unos y otros se mimetizan sospechosamente.

Así está el mercado, queridos lectores, editores sin crédito que empapelan la ciudad con una obra rancia y sin calidad, libros necios que la gente compra porque mire a donde mire se los encuentra en su librería favorita. Uno ya no sabe en qué creer. Afortunadamente, siempre puede descubrir (tarde y mal, lo sé) a Josep Pla abandonado en una esquina de esa misma librería y reconciliarse con ese regalo inagotable que es la literatura.


David Barreiro
Periodista