| Resulta sencillo hacerse el idiota
en una ciudad como ésta
tan alejada del resto de ciudades
del pasado
aquellas que alguien dibujó
en otros libros
distintos a éste
en el que ahora nadie escribe
más que su propia ruina
Resulta sencillo hacerse el sordo
en un café de madrugada
ante la voz aguda de una dama
absurda
que pretende enseñar su vigor
pectoral-sexual-bilabial
sin más estilo que una puerta
abierta
de impar en impar
o sea
cerrada
resulta sencillo describir
a la persona que he olvidado
porque no se encuentra
a mi alrededor
en ninguna de las mesas
que componen este restaurante
demasiado elegante
para que merezca la pena
chuparse los dedos
después de cada plato.
A Ángel González
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