| Escucho/veo/leo críticas acerbas
contra Tele 5 y Antena 3 desde que se desmarcaron de la retransmisión
del debate televisivo entre Zapatero y Rajoy. Quienes emiten estos
juicios desapacibles manifiestan que un medio de comunicación,
por más que pertenezca a una empresa privada, debe tener
en consideración su servicio público, la "misión
informativa" de la que hablan los teóricos de la materia.
No estoy de acuerdo. A mí me parece muy bien que dos cadenas
generalistas hayan decidido no emitirlos. ¿Por qué?
Por varias razones. Por un lado, no creo en los debates, en los
que las cuestiones menores adquieren el grado de categoría
sin merecerlo y donde las interpretaciones posteriores de los medios,
tendenciosas e interesadas, a menudo desvirtúan lo que fueron.
(Véase lo sucedido en el enfrentamiento entre Solbes y Pizarro).
Por el otro, en cada elección un 25-30% de la ciudadanía
se queda sin votar, ¿qué nos hace pensar que no existe
mucha gente cuyo "interés general" no es la política"?
Y, además, entre los votantes, muchos optan por los partidos
minoritarios -el 14,9% en las pasadas elecciones- a quienes es posible
que no les interese ese cara a cara excluyente entre PSOE y PP.
En definitiva, no seré yo quien defienda la programación
de Antena 3 y Tele5, estaciones por las que paso pero nunca me detengo
en el viaje catódico de cada noche, pero sí comprendo
su decisión. En mi opinión, acertada.
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