14 de abril de 2008
La mejor novela de la historia de la literatura universal

Alejandro González era uno de los peores escritores que uno se puede imaginar. A pesar de su tesón, sus siete horas diarias dedicadas a las palabras, su continua revisión de los clásicos y esa tendencia a aplicar las técnicas más novedosas a su escritura, nadie conseguía entender qué demonios quería contar en sus novelas.

Cierto es que de joven había ganado algunos concursos regionales pero, cuando decidió dedicarse por entero a la literatura, todos sus defectos salieron a la luz como caracoles tras la lluvia. Esta metáfora es suya, para que vean su ínfimo nivel.

No sólo tenía problemas de ingenio sino que no respetaba algunos criterios básicos del lenguaje narrativo. Así, su primera novela larga eran unas memorias de un viejo pescador aquejado de alzheimer. Como se imaginarán, todos los capítulos eran iguales. Aun así se convirtió en novela de culto entre lectores posposmodernos y un editor decidió publicarle su segunda obra.

En su primera reunión, sin embargo, vio las dificultades que tendría en cuanto Alejandro le explicó cómo había decidido enfocar su primera novela: un hombre va a mojar un sobao pasiego en el café y de pronto recuerda su vida.

- Eso me suena - le dijo el editor.
- Hay algunos referentes en la literatura cántabra, es cierto, pero nada exactamente igual.

Aun así, En busca del tiempo perdido. Por el camino del Pas se publicó en una mínima tirada. No se vendieron más de cincuenta ejemplares y entonces el editor tomó cartas en el asunto.

- Ya no eres Alejandro González, sino Alex Gonz y desde mañana no te afeitarás.

Así lo hizo y en la segunda edición se subió a lo más alto de las listas de ventas.
Ya preparan su tercer trabajo: La mejor novela de la literatura universal.
Es cuento de siete páginas.

- ¿Por qué ese titulo? - le pregunté.
- Estoy trabajando en la hipérbole - me dijo, atusándose la barba.

Relatos posindustriales.
El nuevo libro de David Barreiro.
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"Un guionista zurdo y fracasado que enjuaga sus penas en un bar de Chicago, la pareja que comparte los silencios en el sofá después de un viejo día en la oficina, un pianista prodigioso que malgasta su vida como crupier en un casino de provincias, una femme fatale que padece dislexia en los momentos de excitación o un detective que llega a Madrid huyendo de su propia novela".


David Barreiro
Periodista