23 de junio de 2008
La simbología del 10

Sí, voy a hablar de fútbol, pero no de la selección española, a pesar de que tengo mucho que decir después de una semana de discutir contra vientos y mareas pesimistas que pronosticaban una derrota ante Italia. “Como siempre”, “jugaremos mejor y perderemos”, “nos iremos para casa”, y otros comentarios sin ningún argumento fubolístico.

Pero no, voy a hablar de la irrupción en esta Eurocopa de un jugador para el recuerdo, uno de esos futbolistas que se elevan por encima de la media porque atesora algo más que fútbol. Es Arshavin, el 10 de Rusia, un futbolista espectacular. El mejor de esta Eurocopa y el mejor que he visto en los últimos años. Hacía mucho que no llegaba del frío (ni de ningún otro lugar) un futbolista total: el clásico 10 que toca, quita, da en largo y corto, centra, remata y domina todos los registros del partido. Quizás no tiene el cambio de ritmo de Cruyff, el regate de Maradona, el oportunismo de Baggio o la clase de Zidane, pero es un futbolista impagable. Conoce los fundamentos del juego como nadie, sabe lo que debe hacer en cada momento y lee el partido como si no estuviera dentro de él. Sabe cuando debe pisar el acelerador, cuando frenar, cuando perder tiempo, cuando ganarlo. Es el futbolista total, dueño del balón, el jefe.

Es el 10 ideal, el número que hace grande a este deporte.

Relatos posindustriales.
El nuevo libro de David Barreiro.
Puedes comprarlo aquí.

"Un guionista zurdo y fracasado que enjuaga sus penas en un bar de Chicago, la pareja que comparte los silencios en el sofá después de un viejo día en la oficina, un pianista prodigioso que malgasta su vida como crupier en un casino de provincias, una femme fatale que padece dislexia en los momentos de excitación o un detective que llega a Madrid huyendo de su propia novela".


David Barreiro
Periodista