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:: LA OPINIÓN DE LOS BLOGUEROS

Los autores de los blogs más importantes del Internet español nos dan su opinión sobre las bitácoras.

CARMEN RIGALT | El Mundo
Libertad en la red
Carmen Rigalt
Ahora se habla mucho de los blogs. Decidí que me gustaban los blogs antes de conocer el significado de la palabra. “Yo también quiero tener un blog”, me dije. Claro que antes también había dicho “quiero tener un yorkshire” y “quiero tener la luna”, así que mi pretensión estaba devaluada de antemano. Lo han adivinado: soy “culo veo, culo quiero”.

Ahora ya sé lo que es un blog. Por eso puedo decir que un blog no se tiene como una moleskine. Un blog se hace, se construye, se alimenta. Un blog es una página de opinión en la red. El pensamiento único y etiquetado está en los periódicos. El pensamiento alternativo en las tapias (el spray sigue siendo el rotulador más contundente), pero la gente que navega en la Red y piensa por libre, monta un blog y escupe ahí sus reparos. El soporte de los blogs es Internet, y el formato, un cuaderno de bitácora. El autor del blog es como el náufrago que mete en un botella y después la lanza al océano. En el océano de la Red hay muchos náufragos que embotellan sus pensamientos.

Frente a las pequeñas web de autor (muchos exhibicionistas cuelgan su álbum de familia en Internet para presumir ante los amigos), el blog nace con vocación de intimidad. En cierto modo, los blogs son los herederos de los diarios íntimos. Vaya por delante que yo nunca he entendido eso de escribir para uno mismo, pero a muchas personas el género les ha servido de desahogo. Siempre ha habido gente aficionada a esconder sus diarios íntimos, como siempre ha habido gente aficionada a descubrirlos. Desde que la intimidad se cotiza en Bolsa (o en la tele), los diarios íntimos ya no se guardan bajo llave sino que se cuelgan en la Red. La Red parece un escondite, pero es un inmenso tablón de anuncios. A medida que un blog empieza a ser conocido por el público, pierde sinceridad y viveza, contradicción y frescura.

He comprobado que en los blogs se agazapa mucho pensamiento neocon, mucha derecha vergonzosa (y vergonzante), mucho enano infiltrado. Me pregunto qué pasaría si a todos los escritores que sueltan paridas en un blog les dieran de pronto una tribuna en un periódico. Y me respondo: desgraciadamente no pasaría nada. Ocupar una tribuna equivale a llevar traje y corbata, además de palabras e ideas aseadas. Somos víctimas de nosotros mismos. Hablamos constantemente de libertad, pero cuando nos sentimos más libres es cuando andamos por las catacumbas. La corrección política nos tiene envenenaditos.

Publicado en El Mundo, 1 de febrero de 2005.