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Juan
Varela |
Weblogs, blogs, bitácoras. Es la palabra de moda
(cor1: una palabra de moda; cor2: es la palabra de moda
entre los periodistas. Esta claro que es palabra de moda
en un ambito concreto, pero no es la palabra de moda "universal".
Podriamos decir tambien: "Ajax es la palabra de moda".
Por eso creo que se debe acotar en que ambito es palabra
de moda) y el mayor ejemplo del asalto ciudadano a la
información y a los medios. 20 millones de estas
páginas personales fáciles de editar, cronológicamente
ordenadas, con multitud de enlaces y terriblemente interactivas
pueblan la Red Mundial Viva, la etiqueta con la que se
agrupa el nuevo carácter de internet: una gran
conversación. Unas hacen periodismo, otras no.
Muchas son combativas y airadas, otras son militantes
de mil causas. Sus autores se embanderan, toman posición,
apelan a quienes los escuchan ¿Qué tiene
esto que ver con el periodismo?
Medios y periodistas han sido las primeras víctimas
o los grandes beneficiados de la aparición del
Periodismo 3.0 o periodismo ciudadano. “Si los
grandes medios no cambian, morirán”, dice
Bill Kovach, presidente del Proyecto para la Excelencia
Periodística de la Universidad de Harvard y autor
de libros influyentes, “pero también cambiarán
los blogueros, los que quieran retener influencia tendrán
que ser más competentes en producir información
factual, no sólo meros argumentos emocionales”.
Y tendran que separarse de los corses y formas del periodismo
habitual y crear nuevas formas mas apropiadas a la realidad
de Internet. Pues en el caso de los blogs se tendra
que superar aquella fase que domina al principio de
la aparicion de un nuevo medio (fase que sobre la que
llamo acertadamente la atencion MacLuhan en su Galaxia
Guthenberg) y que consite en utilizar los nuevos medios
aplicandoles normas y estructuras de medios anteriores.
Los blogs no solo deben ser un paso a la participacion
de una mayoria en la difusion y creacion de informacion,
sino que deben ser cada vez mas conscientes que el utilizar
y estar en nuevo medio demanda, para sobrevivir y crecer
en solidez, el romper con las formas, normas y corses
de los medios anteriores. Por ejemplo la noticia o comentario
de leer/escuchar y tirar, que es la de los medios tradicionales,
debe ser superada. Entre otras cosas porque en Internet,
la blogosfera, los textos permanecen. Y el permanecer,
tejido con habilidad con el hilo de los hipervinculos,
permite crear entramados de contenido y profundizacion
tematica imprescindibles para poder disponer de una
informacion solida y tan profunda de los temas como
sea posible. Los blogs en su forma actual pueden considerarse
como un balbuceo, de lo que pueden llegar a convertirse.
Los blogs tienen tendencia natural a convertirse en
algo que, podriamos decir por el bien de todos, ha de
superar y llegar mas alla del periodismo.
Periodistas y medios han tenido que adaptarse. Los medios
sociales son conspicuos vigilantes del espacio público
y de los mensajes formales, son los vigilantes de los
medios. Persiguen la actuación de periodistas
y poderes en demanda de transparencia y rastrean errores
y tergiversaciones en busca de su propia necesidad de
ser. Los informadores tienen dos opciones: aceptar una
muerte anunciada o aprovechar este tsunami de pasión
comunicativa para hacer su propia revolución.
De contenidos, de estilo, en los instrumentos pero,
sobre todo, en su relación con los lectores.
Algunos, como ABC, están experimentando con el
formato. Otros siguen apegados a la narrativa formal
y marcan distancia con el lector hasta quedarse solos.
“Mis lectores saben más que yo”.
La frase es de Dan Gillmor, periodista y uno de los
pioneros. Es verdad, como también que es inútil
seguir concibiendo la información como una conferencia,
unidireccional, autoritaria.
¿Qué ha ocurrido? Simplemente, la era
de la mediación se ha acabado. Los ciudadanos
quieren hablar de tú a tú con los que
los informan. Y demandan lo mismo a los poderes y a
las instituciones. El Periodismo 3.0 es activista, busca
la complicidad y la movilización, es un movimiento
radicalmente democrático inseparable de la llamada
Política 3.0, definida como el sistema operativo
de la globalización. Es la política de
la sociedad red, donde las comunidades virtuales se
erigen en filtro social, político y de conocimiento.
Me fío de mis iguales, no de los poderes, institucionales
o fácticos. La autoridad se gana en la comunidad
gracias a la confianza interpersonal. Hasta ahora los
medios marcaban la agenda: nosotros decimos qué
es noticia. En el nuevo ecosistema se devuelve el poder
a la conversación, sus participantes determinan
qué es noticia y el propio discurrir del diálogo,
a través de los comentarios y el hipertexto,
conduce a otras informaciones y puntos de vista con
un dinamismo vírico. Es la economía de
la atención. El control de los mensajes es del
público y ya no es la calidad del emisor, ni
su cercanía a las fuentes, ni sus destrezas profesionales,
ni su reputación lo importante. Ahora lo decisivo
es lo que dices, no quién eres, para luego mostrar
lo suficiente de ti como para inspirar confianza. El
Periodismo 3.0 es el tercer estadio del ciberperiodismo.
El primero volcaba los contenidos tradicionales en la
Red, el segundo es la creación de contenido para
internet y el tercero es la socialización de
la información. “El periodismo es una conversación”,
sentenció Gillmor, interpersonal y capaz de llegar
a todos en el ciberespacio. Y es la comunidad quien
la controla, no el autor.
Por eso los medios sociales son tan sorprendentes para
los periodistas. Años de aprendizaje teórico
y práctico por los suelos. Fuera neutralidad,
adiós a la distancia, nada de refugiarse en el
paraíso helado del estilo objetivo. La blogosfera
arde y en esa fiebre los mensajes se difunden y reproducen.
Los redactores aprenden la lección olvidada que
los fotógrafos saben desde Cartier Bresson: hay
que acercarse y empaparse de realidad. Si la información
no es suficientemente buena es que no estás suficientemente
cerca.
La emoción de reencontrar la voz humana anima
la blogosfera y conduce al periodismo a la mayor crisis
de la objetividad y de su propia identidad desde que
Walter Lippmann fijara los elementos del periodismo
clásico. Los blogs son radicalmente personales,
apasionados, libres. “Los blogs hacen que la voz
objetiva del periodismo suene anacrónica y artificial”,
David Weinberger, gurú de internet y coautor
del Cluetrain Manifesto, el de “los mercados son
conversaciones”, pone el dedo en la llaga: cuando
se puede establecer una conversación de muchos
a muchos sin limitaciones, la gente quiere oír
a otras personas.
Son la mayor revolución democrática del
periodismo moderno y lo convierten en un arte democrático,
el sueño de Walt Whitman, de Thomas Paine, del
periodismo cívico. La vuelta a la comunidad social
y política esencial a través de la comunicación.
Los blogs y los medios sociales han alterado radicalmente
el periodismo y los medios. Del paradigma de la comunicación
de masas se ha vuelto a la comunicación interpersonal,
como la que soñaban teóricos de la democracia
participativa como John Dewey o Jurgen Habermas. Gracias
a los instrumentos digitales de la sociedad de la información
y a los medios sociales se crea esa comunidad anhelada
por Dewey o esa opinión pública ilustrada
del alemán: aparecen las comunidades virtuales
y se agrupan alrededor de superusuarios, líderes
digitales que marcan tendencias, enfocan la atención
hacia informaciones, servicios o productos y constituyen
una nueva fuerza política y social formada en
los aledaños del sistema.
Periodismo 3.0, ciudadano, participativo o de contenido
abierto. Bienvenidos a la hoguera revolucionaria donde
el periodismo arde.
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