Madrid, miércoles 5 de octubre de 2005

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Esperando a Iñaki
EL TELEMOMENTAZO
Qué dilema... Escoger entre lo justo -que Idaira abandone ¡ya! Operación Triunfo- y lo bello -seguir escuchando las verdades como puños de Noemí Galera, la jurado del programa que debería tener un espacio en televisión para ella solita-. La semana pasada se cortó un pelo, pero volvió a dejar claro que Idaira no merece ni sentarse al lado de sus contrincantes. Un oasis de sinceridad en medio de la insoportable adulación de los profesores.
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Los servicios informativos de todas las cadenas están en capilla. Da la impresión de que apenas se atreven a respirar, de que contienen el aliento a la espera de que, definitavente, Iñaki Gabilondo se desplome sobre sus cabezas.

Cambios, de momento, ha habido muy pocos. Sólo Telecinco le ha dado un lavado de cara más o menos profundo a sus informativos. Pertenezco a ellos, así que no creo muy apropiado ser juez y parte. A pesar de todo, esto tengo que decirlo: Me gusta la nueva línea gráfica, con predominio del azul y del rojo -los colores de Sky News y de la Fox-. Está bien que también en esto Telecinco copie el modelo anglosajón, entre otras cosas porque ya lo seguía en lo que a estructura de la información se refiere. Mientras en el sur de Europa se apuesta por una línea de acumulación de noticias, en el Reino Unido y en Estados Unidos se prefiere agrupar las piezas en bloques, relacionarlas entre sí y dar alguna que otra clave interpretativa.

Quizá sea en Televisión Española, a pesar de todo, donde más se masque el miedo ante la inminente llegada de Cuatro. Al parecer, Lorenzo Milá -grande, grande- va por la redacción como alma en pena, preguntándole a cada bola de cristal con la que se encuentra si, acaso, Iñaki le arrebatará otros cuantos puntos de share y a él tendrán que aplicarle otros tantos de sutura. "Rosebud", decía Charles Foster Kane en la película de Orson Welles. "La 2, la 2", oímos susurrar a Milá como al que invoca el paraíso perdido.

Es una pena, qué quieren que les diga, porque el informativo de las nueve ha mejorado mucho en mi opinión. Todo lo que puede mejorar un producto que tiene que fabricarse con los mismos trabajadores y con la misma paralizante burocracia. Romper las rutinas y la inercia con la que se mueve la Española va a costar más que ver a Ibarra cantar Els segadors. Pero fíjense en las entradillas que dan paso a los vídeos, en esos excesos interpretativos que a Milá -y sólo a Milá- le sientan tan bien, o en el estilo de algunos redactores jóvenes que se plantean hacer las cosas de otro modo.

Porque... ¿es posible otro modo en los informativos? ¿Está, acaso, todo hecho? ¿No se sigue repitiendo, en el fondo, el mismo esquema que hace treinta años? ¿Ha muerto realmente la pirámide invertida, el famoso orden de los acontecimientos desde el que tiene más importancia al más intrascendente? Y yo... ¿Debería ver menos Sexo en Nueva York? No sé si la llegada de un cuarto contendiente en la liza audiovisual hará replantearse estas cuestiones a los responsables de los informativos. Pero, teniendo en cuenta que la cadena que menos atención y tiempo les dedica -a juzgar por el resultado final-, es la que más audiencia cosecha, quizá no salga demasiado a cuenta. ¿Será el modelo Antena 3 el que se imponga finalmente?
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