Madrid, miércoles
14 de diciembre de 2005
| ::
Inicio >>
David Cacho
>> Columna |
|
| La serie positiva (o diez
razones para ver Ángeles en América) |
1. –Porque, frente a virus virtuales y por mutar, no está
de más recordar que hay uno muy cierto y letal que desde hace
más de dos décadas acaba con la vida de millones de
personas, en el peor de los casos, o que se apodera de ellas, en el
mejor. Ángeles en América no sólo es la crónica
de los inicios del Sida en Estados Unidos a comienzos de los ochenta.
Es el mejor tratado sobre las conexiones entre política y enfermedad
desde que Foucault dejó de publicar.
2. –Para saber lo que es un buen reparto. Cualquiera que quiera
dedicarse a esa profesión que ahora se llama director de casting
debería ver El padrino 2, El buscavidas y esta serie.
Los personajes pueden parecer más o menos acertados, podemos
pensar incluso que algunos de ellos están pasados de rosca
o que otros deberían ser suprimidos. A gusto del consumidor…
Pero si nos mandan leer la obra de Tony Kushner en
la que se basa esta producción de la HBO y nos piden que asignemos
un rostro, una voz, un cuerpo a cada uno de sus personajes, de todas
las listas posibles no me cabe ninguna duda de que la más acertada
es la que se ve en pantalla.
3. –Ver a Al Pacino en su papel más
deliciosamente histriónico desde Esencia de mujer.
Ray Cohn es uno de esos papeles que, de ser interpretado en el cine,
le valdría una nominación al Oscar a cualquier actor.
Y a uno como Al Pacino, la estatuilla directamente. Cohn es un hijo
de puta irresistible, un homosexual homófobo, un abogado fiscalizador,
un enfermo que no te da ninguna pena, una contradicción viviente
que se muere a lo largo de toda la película.
4. –Por pura curiosidad, por saber qué llevó a
todas las instituciones, academias, asociaciones y círculos
de críticos de televisión a premiarlo como el mejor
producto del año, y a todos sus actores como los más
sobresalientes de la temporada. Ángeles en América batió
el récord de premios y nominaciones en los Emmy y en el apartado
televisivo de los Globos de Oro. Es curioso, porque Mike Nichols,
el director, ya hizo Historia en los Oscar de 1966 al conseguir que,
por primera vez, el reparto entero de una película –Quién
teme a Virginia Woolf- fuera nominado a la estatuilla dorada.
5. –Por el plano de apertura, un travelling imposible que nos
lleva desde el cielo de Nueva York hasta el corazón de la ciudad.
6. –Porque Mary Louise Parker está tan
bien que ahora sólo le queda ir cuesta abajo en su carrera.
Siento ser tan melodramático, pero lo digo como lo siento…
7. –Por la banda sonora de Thomas Newman, que
ya hizo una pieza magistral con Camino a la perdición.
Ésta consigue elevar el alma como si fuera una cantata de Bach.
8. –Para jugar a las adivinanzas. Meryl Streep,
por ejemplo, interpreta a cuatro personajes y sólo está
reconocible en uno de ellos. Pero que no se inquieten los faltos de
imaginación porque al final se resuelve el acertijo. Los títulos
de crédito son de esos tan antiguos que hasta resultan camp,
y en ellos aparece cada personaje junto al nombre del actor que lo
ha interpretado.
9. – Comprobar que incluso los malos momentos, o los menos brillantes,
como las apariciones del ángel Emma Thompson, no ensombrecen
un gran proyecto.
10. -… Y, finalmente, porque después de verla van a tener
unas ganas incontrolables de besar a la persona que tengan a su lado.
No importa quién sea. Algún día, pensarán,
puede que esté tan solo que lamentaré haber desperdiciado
esta oportunidad de rozar una mejilla. Ése es el verdadero
milagro de estos Ángeles en América.
|
|