Parece que por fin vamos a ser europeos. No era normal que, hasta
hace dos días, fuéramos el único país
de nuestro entorno que no tuviera en su parrilla televisiva los mejores
y más novedosos productos de la televisión. De la televisión
americana quiero decir, pero no seamos redundantes…
La llegada de Cuatro y de la Sexta -parece que esta última
comenzará a emitir el 20 de marzo- nos ha dado a los españoles
lo que los ingleses –Channel Four-, los franceses –M6-
o los alemanes –Prosieben- ya tenían. Es decir, un
escaparate de las series más innovadoras producidas por la
HBO, Fox o WB.
Entre todas las que están a punto de estrenarse en nuestra
televisión en abierto, o acaban de hacerlo, sobresalen éstas:
Queer as folk: Cuatro la ha anunciado hace poco
a bombo y platillo para su madrugada, dentro del contenedor Cuatrosfera.
Pero, teniendo en cuenta que hace aaaños que se rumorea su
emisión en Telecinco, no me lo acabo de creer. ¿Es
esta serie un mito, una leyenda urbana? Yo puedo asegurarles que
existe y que la he visto. Aunque es cierto que, de momento, con
los precios de venta al público de sus deuvedés de
importación, apenas la compran los gays más pudientes,
modernosss y molonesss de Chueca. A este paso, para cuando se estrene
aquí, sus escenas de sexo explícito y homosexual no
van a provocar ni a la Conferencia Episcopal.
Curb your enthusiasm (La Sexta): Es increíble
que un producto que parece diseñado para las elites intelectuales
de las dos costas, haya conseguido una audiencia de 14 millones
de espectadores y uno de los primeros puestos en las listas de audiencia.
Larry David ya triunfó con Seinfeld,
pero esto es distinto. El humor nace también de situaciones
cotidianas, pero David es el anti-Seinfeld: un gruñón
escéptico y cínico a lo Melvin-Jack Nicholson de Mejor
imposible. Es difícil identificarse con él a priori.
Pero, tras los treinta minutos de cada capítulo, las cosas
cambian. Engancha.
Todo el mundo quiere a Raymond (La Sexta): Lo
de esta serie no tiene nombre. Varios emmys y un exitazo de audiencia
en Estados Unidos la avalan. Y a Emilio Aragón
le debe de encantar porque, después de “homenajearla”
en Casi perfectos, la ha comprado para su nueva cadena.
Ustedes mismos, pero, para mí, que nuestra dignidad televisiva
como país depende de que esto se estrelle. Oyes, como lo
siento… Ñoña, ñoña, ñoña.
Commander in chief (La Sexta): Primero fue una
persona culta en la Casa Blanca –El ala oeste-. Ahora es una
mujer. A los guionistas americanos parece que les ha dado por la
imaginación… A ver si Condi o Hillary consiguen en
2008 que el presidente de Estados Unidos sea una cosa y la otra
también en el mundo real. No he visto la serie pero me da
que Geena Davis y Donald Sutherland se
salen.
Los Soprano (La Sexta): Seis temporadas por trece
capítulos por una hora dan un total de setenta y ocho horas.
Las que, como mínimo, merecerá la pena ver en la Sexta.
The office (La Sexta): Smoking room
y Cámara Café son productos hispanos
que pueden recordar a esta serie. Pero no tienen a Ricky
Gervais dando vida a David Brent, que
es ya uno de los personajes más legendarios en la Historia
de la televisión. Si tienen un jefe pagado de sí mismo,
inepto y con tendencia al humor grueso y machista, descarguen el
estrés riéndose de su propia desgracia. Bienvenidos
a la catarsis…
Como carta de presentación de las dos nuevas cadenas, esta
pequeña lista no está nada mal. Para mi gusto, falta
Deadwood, la carísima reconstrucción
que ha hecho la HBO de un Lejano Oeste hiperrealista y decadente.
Si pagan por ver la televisión, podrán encontrarla
en Fox. Ya me contarán…
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