Madrid, miércoles 8 de marzo de 2006

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Mala noche y mala suerte

Lo más impresionante de la noche
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No me toca a mí comentar el palmarés de la edición de este año de los Oscar, que parece el de un festival de Cannes o de Venecia por cierto, pero me cago en Crash y en su puta madre, qué pasa… Resulta que cuando competían Grand Canyon, Vidas cruzadas o Magnolia, infinitamente mejores que la efectista película de Paul Haggis, la Academia de Hollywood no se dignó en darles una sola estatuilla. Y ahora que tocaba darle premio a Brokeback mountain (porque tocaba, pocas veces se ha llegado a una edición de los Oscar con una favorita tan clara) se ponen a dar sorpresas, algo a lo que los seis mil miembros de la Academia son hiperalérgicos. Vaya, qué casualidad…

Pero lo mío es la retransmisión televisiva de la ceremonia, así que voy a dejar de hacerme mala sangre. Debo decir que para ser el palmarés más previsible de los últimos años, salvo la excepción ya mencionada, me sorprendió verme aguantando las tres horas y media de emisión sin dar una cabezada y con un miserable café en el cuerpo. Varias cosas:

-Si Méndez Leite le echó un vistazo a la ceremonia y la comparó con su churro de los Goya, debe de estar más hundido que Idaira después de Operación Triunfo.

-Jon Stewart, el debutante anfitrión, superó la prueba con nota. Geniales sus chistes sobre Björk y su traje de plumas del año pasado, sobre lo difícil que debió de ser hacer parecer a Russell Crowe un aficionado a las peleas en Cinderella man, o su saludo inicial: “Señores, señoras, Felicity…”

-Nos vendría bien tener en España actores que supieran reirse de sí mismos con tanta gracia como en Estados Unidos. Tom Hanks parodió su interminable discurso de aceptación del Oscar por Philadelphia; Ben Stiller salió disfrazado de croma; Meryl Streep hizo un monólogo improvisado de lo más cachondo al dar paso al premio honorífico a Robert Altman; y, aunque no la enfocaron porque su cara debía de ser un poema, Judi Dench no abandonó la sala cuando proyectaron un video en el que la ridiculizaban sin cortarse un pelo.

-Nadie edita videos como los montadores de los Oscar. Cualquiera de las piezas proyectadas –la de los vaqueros filogays, la de los biopics, la del cine negro, la del de denuncia o la de las superproducciones- deberían mostrarse en cualquier escuela de edición.

-Dios mío, Dolly Parton… Si la mitad de su peso corporal estaba encerrado en sus tetas… Y no porque fueran descomunales, que sí, sino porque ya es triste cogerse una anorexia galopante a sus años…

-Si tiene que haber otro actor de Hollywood presidente de Estados Unidos, que sea George Clooney por favor. Este señor no puede explotar mejor sus dotes de charmant,,, El suyo fue el único discurso con un mínimo de ingenio, y cada vez que alguien lo aludía, él ya tenía preparada una cara para el contraplano de la cámara.

-Qué feo quedó que alguien informara al equipo de Brokeback mountain de que ésa no iba a ser su noche. Porque… que lo sabían es evidente: Gyllenhall, Ledger manita Williams, Larry Mc Murtry y Diana Ossana tenían cara de luto incluso cuando se daba un premio a su película.

-Y… sobre todo, ¿por qué no hizo ningún chiste Stewart sobre el lazo de Charlize Theron?

Memorias de una geisha se llevó tres Oscar. Reese Witherspoon ganó a Felicity Huffman. Y Brokeback mountain se quedó sin el gordo. Mala noche y mala suerte…

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