No me toca a mí comentar el palmarés de la edición
de este año de los Oscar, que parece el de un festival de Cannes
o de Venecia por cierto, pero me cago en Crash y en su puta
madre, qué pasa… Resulta que cuando competían
Grand Canyon, Vidas cruzadas o Magnolia, infinitamente
mejores que la efectista película de Paul Haggis,
la Academia de Hollywood no se dignó en darles una sola estatuilla.
Y ahora que tocaba darle premio a Brokeback mountain (porque
tocaba, pocas veces se ha llegado a una edición de los Oscar
con una favorita tan clara) se ponen a dar sorpresas, algo a lo que
los seis mil miembros de la Academia son hiperalérgicos. Vaya,
qué casualidad…
Pero lo mío es la retransmisión televisiva de la
ceremonia, así que voy a dejar de hacerme mala sangre. Debo
decir que para ser el palmarés más previsible de los
últimos años, salvo la excepción ya mencionada,
me sorprendió verme aguantando las tres horas y media de
emisión sin dar una cabezada y con un miserable café
en el cuerpo. Varias cosas:
-Si Méndez Leite le echó un vistazo
a la ceremonia y la comparó con su churro de los Goya, debe
de estar más hundido que Idaira después
de Operación Triunfo.
-Jon Stewart, el debutante anfitrión, superó
la prueba con nota. Geniales sus chistes sobre Björk
y su traje de plumas del año pasado, sobre lo difícil
que debió de ser hacer parecer a Russell Crowe
un aficionado a las peleas en Cinderella man, o su saludo
inicial: “Señores, señoras, Felicity…”
-Nos vendría bien tener en España actores que supieran
reirse de sí mismos con tanta gracia como en Estados Unidos.
Tom Hanks parodió su interminable discurso
de aceptación del Oscar por Philadelphia; Ben
Stiller salió disfrazado de croma; Meryl
Streep hizo un monólogo improvisado de lo más
cachondo al dar paso al premio honorífico a Robert
Altman; y, aunque no la enfocaron porque su cara debía
de ser un poema, Judi Dench no abandonó
la sala cuando proyectaron un video en el que la ridiculizaban sin
cortarse un pelo.
-Nadie edita videos como los montadores de los Oscar. Cualquiera
de las piezas proyectadas –la de los vaqueros filogays, la
de los biopics, la del cine negro, la del de denuncia o la de las
superproducciones- deberían mostrarse en cualquier escuela
de edición.
-Dios mío, Dolly Parton… Si la mitad
de su peso corporal estaba encerrado en sus tetas… Y no porque
fueran descomunales, que sí, sino porque ya es triste cogerse
una anorexia galopante a sus años…
-Si tiene que haber otro actor de Hollywood presidente de Estados
Unidos, que sea George Clooney por favor. Este
señor no puede explotar mejor sus dotes de charmant,,, El
suyo fue el único discurso con un mínimo de ingenio,
y cada vez que alguien lo aludía, él ya tenía
preparada una cara para el contraplano de la cámara.
-Qué feo quedó que alguien informara al equipo de
Brokeback mountain de que ésa no iba a ser su noche.
Porque… que lo sabían es evidente: Gyllenhall,
Ledger manita Williams, Larry
Mc Murtry y Diana Ossana tenían
cara de luto incluso cuando se daba un premio a su película.
-Y… sobre todo, ¿por qué no hizo ningún
chiste Stewart sobre el lazo de Charlize Theron?
Memorias de una geisha se llevó tres Oscar. Reese
Witherspoon ganó a Felicity Huffman.
Y Brokeback mountain se quedó sin el gordo. Mala
noche y mala suerte…
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