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-Andrés Montes (Mundial de Fútbol; la Sexta):
No conocía yo a este comentarista que, me dicen, procede
del mundo del baloncesto. La primera vez que lo oí en el
Mundial creí que venía del mundo de la tasca, lo juro.
Te lo imaginas con la cerveza en la mano y acompañando cada
frase con un golpe en el hombro del compañero de al lado.
Al final, si le coges el punto, tiene su gracia.
-El show de Cándido (la Sexta): Más
que por entretenido, el programa destacaba por romper un tabú
más en televisión. Era una mezcla de cámara
oculta y de telerrealidad en la que un chico entraba a concursar
en una especie de Gran Hermano sin saber que todos los concursantes
eran actores: el macarra, el graciosillo, el gay, el pelma…
Al final, se descubre el pastel y el tal Cándido –que
obviamente no se llama Cándido- se descojona de la bromita.
¿Por qué? Porque se lleva él el dinero del
premio. Lo hace Telecinco y capan a Vasile…
-Alfredo Urdaci (Channel número 4; Cuatro y El show
de Flo; la Sexta): Atención, amigos, a la frase
de mister ce-ce-o-o en El club de la comedia para famosos que se
ha emitido en la Sexta: Tanto tiempo dedicándome a los informativos
porque creía que tenía cierta credibilidad y resulta
que lo mío es la comedia. El reciclaje es el arte de los
triunfadores, y Urdaci su profeta. Me recuerda a aquel personaje
que se inventó Woody Allen en Zelig, falso documental que
recreaba la vida de un camaleón humano, de un ser capaz de
todo con tal de agradar al entorno. Pellizcos de monja había
que darse al verlo disfrazado de kaleborrokero con pendiente y camiseta
del no a la guerra para interpretar a su supuesto hermano gemelo
en Channel número 4. ¿Sentido del humor? ¿Descaro?
¿Próximo portavoz del PSOE? Qué tiempos…
-Cobertura de la agonía y muerte de Rocío
Jurado: Perfecto anti-manual para las clases de Deontología
profesional en las facultades de periodismo. Algunos programas parecían
ya más bien de humor macabro. Inmediatamente después
de proclamar a los cuatro vientos el respeto con el que su programa
estaba tratando a la familia de Rocío Jurado, un presentador
anunció la emisión en exclusiva, gracias a un lector
de labios, de las frases pronunciadas por Ortega Cano durante la
capilla ardiente. Si no la llegan a respetar incendian el ataúd…
-El loco de la colina (TVE): Vale, eso no es entrevistar.
De acuerdo, recurre a la risa floja cuando no sabe por donde salir.
Que sí, que el personaje que se ha creado ya está
pasaíllo de rosca. Pero, ¿qué queréis
que os diga? Doy la mitad de mis deuvedés por una cuarta
parte de su carisma, de su presencia en pantalla y de su capacidad
para transformar un texto lleno de tópicos pseudo-nihilistas
en un discurso creíble.
-House (Cuatro): Un personaje que, si te lo encuentras
por la calle, le das dos hostias pero que si te lo presentan en
una película o en una serie de televisión, te da por
decir que cómo mola y que qué vida más dura
debe de haber tenido. Paradojas de la psicología humana aparte,
claro que sí: House mola.
-Mujeres desesperadas (TVE): Esto sí que
es una paradoja. La serie que triunfa en todo el mundo llega a España
y se estrella. Televisión Española la ha maltratado
cambiándola de horario a cada semana, es cierto. Pero de
emitirla Telecinco, por poner un ejemplo, estoy convencido de que
la serie habría superado el 20% de audiencia. Es el primer
culebrón norteamericano con humor que recuerdo. Caso Lewinsky
aparte…
-Informativos: No es muy normal hablar de los redactores.
Aunque sólo sea por corporativismo, cito a algunos de los
que más he admirado esta temporada: Rosa María Artal,
Rosa Molló y Carlos del Amor en TVE; Antonio Valverde, Marta
Etxebarría, Edurne Arbeloa y Agustín Pérez
en Cuatro; y Pilar Bernal, Ruth Méndez, Noelia Camacho y
Rosa Lerchundi en Telecinco. Algunos son amigos míos –como
poco- pero la cercanía en este caso no impide la perspectiva.
Todos ellos tienen estilo y algo mucho más importante, un
regalo de los dioses: Entusiasmo.
-Camera café (Telecinco): Un único
plano, fijo además, decorado parco, un plantel de actores
desconocidos en su mayor parte… Ésta ha sido la apuesta
más arriesgada de Telecinco esta temporada, la única
más bien. Avalada por el éxito del formato en otros
países, la Camera café española ha superado,
al menos, a la francesa, que es la que conozco.
-Noche Hache: En el programa de Fuentes, Eva Hache
no me hacía demasiada gracia con sus expresiones en spanglish.
Pero, como maestra de ceremonias, la chica no tiene precio. Su naturalidad
salva muchas veces la torpeza y la sosería de algunos colaboradores,
que parecen sacados de un casting para registradores de la propiedad.
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