UN ESPECIAL DE
EL DARDO EN LA PALABRA: UN ÉXITO EDITORIAL SIN PRECEDENTE
Efe, 4 de marzo de 2004

"El dardo en la palabra", el libro en el que Lázaro Carreter recoge las incorrecciones y gazapos, tanto hablados como escritos, de los medios de comunicación, ha sido un éxito sin precedentes para un texto de estas características, ya que desde que salió en 1997 se han vendido 300.000 ejemplares. Un éxito que continuó con el segundo volumen "El nuevo dardo en la palabra", que recogía sus artículos escritos en los últimos cuatro años en "El País", publicado en 2003 y del que también se han vendido hasta hoy una cifra muy considerable, 45.000 ejemplares.

En "El dardo en la palabra", editado por Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, el filólogo enseña a hablar y a escribir mejor y muestra los errores que se cometen en la prensa, la radio y la televisión. Artículos que fueron publicados desde 1975 hasta 1996 en algunos periódicos españoles.

Así, el que fuera director de la Real Academia y colaborador de numerosos periódicos y revistas, con un lenguaje sencillo, ya que, como dice él, "es mucho mejor pues lo entendemos más fácilmente y, además, no se expone uno a cometer tantos yerros", saca los colores a todos aquellos que trabajan con la palabra y en especial a periodistas y políticos, aunque siempre con humor e ironía.

También...
Y como ejemplo de sus argumentos, destacan los capítulos dedicados al abuso que se hace de la preposición 'desde', que, como en la frase "Toda creación se produce desde el conflicto", acaba "no denotando ni principio de tiempo ni principio de lugar". O como en la frase pronunciada en las Cortes y que Lázaro Carreter recoge: "Ahora bien, lo que no puede dudar nadie es que esta Cámara, desde (quería decir 'con') una decidida voluntad de colaboración, ejercerá sus funciones 'desde' la cierta significación institucional". Su batalla no cejó con el famoso y repetido galicismo 'a nivel de': "La corrida falló a nivel de picadores", "huelga a nivel de ferroviarios" o "Incendios a nivel de librerías".

También el autor pone el acento en términos como coaligarse, algo, advierte, imposible de efectuar teniendo en cuenta que uno tampoco se aliga. La palabra 'reconducir' es otra de sus batallas. "Reconducir era desde antiguo un término jurídico que significaba 'prorrogar un arrendamiento' -dice el autor-, y vivía lánguidamente en el idioma. Estoy seguro de que ningún arrendador proponía al arrendatario 'reconducir' el contrato: se limitaba a subirle el importe".

Otro término del que se abusa en nuestra época es "carisma", y a Lázaro Carreter tampoco le pasó inadvertido. Al filólogo no le parecía mal cuando esta palabra se atribuía "a hombres y mujeres de amplísimo influjo, que, en esta época sin milagros, arrastren a los demás a grandes empresas", pero "concedérselo a un travolta o un maradona, constituye sin duda una dilapidación", pero el colmo, en su opinión, es decir que el squash "goza de gran carisma".

En sus divertidos artículos combatió también el dequeísmo, y el abuso y el mal uso de términos como 'puntual', 'stage', 'airbag', 'homologo', 'especular', 'adolecer' y 'un largo etcétera', entre otras muchas más.