|
|
|
El
espíritu de la Navidad |
<< Atrás
FELICIDADES
Por Juan José Millás
Cuerpo y prótesis
-------------------------------------------------------
Me despertó un lamento que no supe de dónde
venía, y al poco de intentar localizar
su origen yo mismo me sorprendí llorando.
Así que me levanté a beber agua.
Cuando iba por el pasillo se abrió la puerta
del maletero y cayó una bolsa de plástico
con adornos de Navidad antiguos. Parecía
un estómago digiriendo serpentinas. Sin
duda, me había sentado mal la cena. Sobre
la mesa de la cocina había un periódico
atrasado. Leí que en Holanda, desde la
despenalización de la eutanasia, se había
triplicado el número de personas que solicitaban
morir. La eutanasia se hace muy popular donde
la legalizan, pero la legalizan poco. El mismo
sujeto que en China tendría problemas para
nacer, aquí puede tener problemas para
morir. Todo son desajustes.
Regresé al pasillo, recogí el estómago
de la Navidad y lo guardé en su sitio mientras
fingía dudar si habría sido más
ventajoso pertenecer al área cultural de
los países que prohíben nacer o
de los que prohíben morir. De este modo
me defendía del miedo porque el pasillo
a esas horas se convierte en el callejón
de un suburbio. Un hombre despierto es un sujeto
fuera del sistema: un engranaje averiado, un peligro
para sí mismo y los demás. Regresé
a la cama, imaginé que era chino y quo
se me había permitido nacer.
La idea me relajó y comencé a aflojarme
hasta que se oyó un golpe en el pasillo,
como si el estómago del a Navidad se hubiera
desprendido otra vez del cuerpo del armario. Alguien
lloraba en algún sitio. Entre unas cosas
y otras, resultaba imposible aceptar la sugestión
de no haber nacido, así que imaginé
que estaba vivo, y dado que los vivos duermen,
me dormí, pero soñé que era
europeo y se acercaba la Navidad. Me desperté
aterrado, hice averiguaciones, y resultaron ser
ciertas las dos cosas, así que Felices
Pascuas.
<< Atrás
|
|
| | |