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¿QUIÉN
PAGARÁ EL PATO?
Por Manel Fuentes
EPS, 10 de diciembre de 2000
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Aunque El Corte Inglés ya nos la vende
en agoto, la Navidad empieza la noche del 24 al
25 de diciembre. Y para celebrarlo nos e nos ha
ocurrido nada mejor en todos estos años
que montar una cena. La tradicional cena de Nochebuena.
Y digo yo: ¿A qué tradición
religiosa obedecerá? Porque en la cena
más famosa de la Biblia el niño
tenía ya 33 años y la cosa no terminó
muy bien que se sepa… ¿Similitudes
de la Última Cena con la de Nochebuena?
Hombre, que cuando vas al mercado también
te clavan.
Yo pienso que si lo que queremos es rememorar
la noche del alumbramiento, hemos de montar algo
más íntimo y menos pretencioso,
porque, aunque la Virgen María tuviese
algún antojo esa noche, yo creo que con
una sopa y una tortilla a la francesa se arreglaron.
Y en ningún caso tuvieron invitados. Los
pastores llegaron al día siguiente.
En cambio, ahora la casa se nos llena de ocupas.
Los abuelos, los padres, los tíos, los
hermanos, los hijos y el rey Juan Carlos. En cuanto
nos suelta desde la tele lo de “me llena
de orgullo y satisfacción estar con vosotros
en estas fechas tan señaladas”, empieza
el atracón.
¡Qué manera de comer! Como si no
lo hubiéramos hecho en una semana. Sin
embargo, he descubierto que en esta noche, no
es que comamos mucho por hambre; comemos sin parar
para no tener que hablar. ¿Se han fijado
en los temas de conversación de Nochebuena?
Están los que no te interesan y se hacen
interminables, como, por ejemplo, ¿la tía
Angelita se fue de vacaciones de Benidorm”,
y los que te tocan las narices y los despachas
con monosílabos: “¿Cómo
van los estudios? Bien. ¿Tienes novia?
No. ¿Has visto a Figo en el Madrid? Sí.
Sólo te libras de la tortura si aparece
un inconsciente en forma de noviete o novieta
de alguno del os comensales, que es quien termina
pagando el pato. ¡Que haya suerte y les
toque alguno!
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