España, lunes 7 de febrero
de 2005 | ::
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| Paseos en la Red |
| Por RAÚL DEL POZO
El Mundo, 7 de febrero de 2005 | |
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Es
la mejor columna de la semana porque... | |
Gran disección sobre Internet y las nuevas formas de expresión. |
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César González Ruano se negaba a escribir comedia, y sobre todo a estrenar, porque
según él los que nunca han tenido oportunidad de patearte un artículo aprovechan
la ocasión para hacerlo con la comedia. Pero eso era antes, cuando no existían
la Red ni los digitales; ahora arrastran tu ego de columnista con las mulillas
del desprecio.
Hay una grada del siete, un piquete de exaltados, un retén
sádico del sabio pueblo español que te zarandea por los blogs y los chats. No
es que uno sea masoca ni que escriba para que lo insulten, pero habrá que auscultar
qué está pasando en España para que te tiren a dar, en cuanto sacas la cabeza,
los francotiradores tribales.
El asunto que más cólera suscita es la postura
que adopte el columnista respecto al Gobierno porque José Luis Rodríguez Zapatero
también provoca una radical división de opiniones en el rodal conservador. Hay
quien piensa que vivimos las bocanadas de esta corrupción coronada por una política
confusa, débil, sin principios, de Zapatero.
El hispanista Stanley Payne
ha dicho, y por su boca suele hablar la sabiduría: «Este es el Gobierno más débil
de la democracia». Según algunos analistas de los últimos días de Pompeya, a la
debilidad se añade la confusión, el síndrome de Estocolmo con los secesionistas,
la imprevisión, la frivolidad... A esa mayoría que dicen silenciosa y que en vez
de pensar echa espuma por la boca, Zapatero le provoca crispación.
Los
ricos, los banqueros que tan felices eran con Felipe González, cuando comprobaron
avant la lettre la mansedumbre y la codicia de Slim, están angustiados con este
nietísimo de masón, anticlerical, de tercermundismo zen, antiglobalizador, mosquito,
que quiere casar a los gays en la catedral de León. Con su lucidez anticipadora,
de conspirador, Luis María, lector de Gamoneda y de San Juan, llega a escribir:
«Arde el Régimen del 78». Los más rudos le dicen gilipollas al presidente y los
más moderados dan por hecho que el País Vasco y Cataluña van a dejar el mapa que
teníamos en las escuelas de las estufas de leña.
Pero a lo que iba. Si
el columnista, por militar en la incertidumbre y descansar sobre los casquetes
de todos los dogmatismos de carbonero, escribe que el presidente del Gobierno
es un radical de izquierdas que intenta mirar a la grada de sol, donde tal vez
tenga el mayor apoyo que ha tenido presidente alguno, si se atreve a pensar que
ha llegado a palacio el político más de izquierdas desde la república, entonces
te machacan, te pasean por las cunetas de La Red. A mí han llegado a llamarme
en el mismo memorial de insultos esbirro de Aznar y polanquista, que es como llamar
cuáquero al destripador.
Los que no se atreven a patearte en el bar te
arrastran por las cunetas de la Red. Escribir estos días es pasear entre un guateque
de panteras. Pero, ya se sabe, peor es trabajar. | |