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Es la mejor columna de la semana porque... |
| Frases como la de La 2 y Cuatro solo demuestran que Lillo es un grande no solo de la crítica musical, sino también de la televisiva. |
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Emite La 2 desde el pasado lunes un nuevo diario musical, 'iPop' se llama, que incluye fragmentos de actuaciones en directo, reportajes de interior, agenda de conciertos, noticias, pa´ginas de moda, vídeos y entrevistas. No está del todo mal, aunque el realizador abuse delos rótulos de las revistillas de tendencias adolescentes, ambiente el plató con niños en edad de Amaral y enfoque a la locutora con la´técnica -conocida como baile de san Vito: planos cortos, oblicuos y yuxtapuestos- popularizada a finales del siglo pasado, muy moderna, por los retratistas de Kate Rush en Nosoloúsca. Sobra decir que lo mejor de todo es la presentadora, la de la foto, una cantante que sigue la tradición, españolísima, de las folclóricas metidas a estrellasd e la tele, como Isabel Pantoja o Alaska. La China Patino se pone a hablar con los artistas que entrevista y, cuando estos citan una banda de hace más om enos veinte años, la pobre no sabe de lo que le están hablando, pero no se arruga y sigue adelante.
Un fichaje.
Destripar un espacio dedicado al pop alternativo revela mal gusto y escasa conciencia ecológica porque, a excepciónd e alguna oferta programada en horarios marginales, su rareza lo convierte en una especie protegida que merece la pena mimar y conservar. Sin embargo, valga el repaso -meramente descriptivo- para situar al lector en el ecosistema donde se mueve 'iPop': el maravilloso mundo de La 2.
Desde los tiempos del UHF, el segundo canal de TVE ha explotado, cada vez con menos fortuna, la imagen de contenedor cultural de ofertas rompedoras, progresivamente disuelta sobre el tablero de la pantalla como un puzle imposible de ordenar. Estrenar un programa de rock independiente en La 2 quizá pudo tener algún significado cuando esta cadena contaba con una audiencia que le daba cuerpo, sentido y razón de ser. Ahora, en cambio, La 2 sólo vale para que la Cuatro no sea todos los días la última. No hay línea editorial, no hay público, no hay dirección. La gente se asoma y se va. En La 2 lo mismo dan baloncesto que ponen Anillos de oro,r epiten documentales, emiten comedias de negros, resumen del Open de Australia, retransmiten el sorteo del a Bonoloto, montan un debate sobre el aborto o enseñan inglés. Eso no es ua emisora, sino un sindiós. Quizás hace veinte años un especio como iPop, con otro nombre y otra presentadora, hubiese tenido cierta lógica, pero sus canciones no dejan de ser hoy piezas inconexas que no suenan, trocitos de una cadena hecha de eslabones que no encajan.
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