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España, miércoles 15 de marzo de 2006

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Gratis total

Por JOAN BARRIL
El Periódico, 21 de marzo de 2006

Es la mejor columna de la semana porque...
Joan Barril siempre es un gustazo. De lo mejorcito de cada día.
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De vez en cuando la vida nos deja sin vehículo propio y entonces, a primera hora de la mañana, hay que recurrir al simpático y educativo transporte público.
Simpático lo es. Se nota por la cara de mal humor de los madrugadores.

Educativo también, porque entre 100 personas de un vagón siempre hay cuatro o cinco mujeres que leen un libro. Y también es informativo, porque a la entrada y a la salida de las estaciones hay unos chavales que van repartiendo diarios gratuitos.

Me llegan a decir hace 10 años que la prensa escrita estaría en peligro y hubiera pensado que el máximo peligro se encontraría en la pantalla, en los diarios digitales o en el avance incontenible de la radio. Pero la prensa escrita no está en peligro, ni mucho menos. Lo que empieza a ponerse en cuestión es la prensa de pago. Te metes en el metro y sales de la oscuridad iluminado por unas hojas de papel que resumen las noticias. ¿Se ha pagado algo por este servicio? En absoluto. Lo que significa que para un número creciente de ciudadanos la información es algo que no cuesta nada.

Realmente vivimos tiempos de información inflacionaria. Hagan una huelga individual de información y acabarán el día más o menos bien informados. No habrán conectado la radio ni la televisión ni, por supuesto, habrán cometido la cursilería de acercarse a un quiosco para comprar al menos 64 páginas de papel impreso por un euro. Y, sin embargo, sabrán todo lo que han de saber. La opinión ya se la darán los tertulianos. La información vendrá de poderosas agencias, siempre del Primer Mundo. Y lo que suceda al lado de su casa ya se lo contarán o se lo ocultarán los vecinos.

El que fuera llamado cuarto poder es hoy el cuarto jinete del apocalipsis de la desinformación. Pagar es una garantía de veracidad y de responsabilidad. Lo otro es una falsa neutralidad sostenida por mimbres más bien frágiles. Lo que hoy es asepsia y noticia neutral, ¿qué puede ser mañana, si sólo hay que atender a los intereses de los anunciantes o de los propietarios? Hubo un tiempo en el que se consideraba que los libros eran un robo, y hoy el robo está en las fotocopias y en la destrucción de ejemplares tres meses después de llegar a la librería. Hubo un tiempo en el que la gente ahorraba para la música, pero hoy la música está en el top manta. Todo es efímero y volátil. Las noticias de hoy, mañana ya son historia. Y estar en la historia no nos habrá costado ni un euro. Considerar que la información es un derecho gratuito que está en el aire a nuestro servicio es una deserción. Se paga el agua, se paga el tránsito por las calles, se paga el tiempo, se paga la vida. Pero la información es, curiosamente, lo que se nos da gratis.
Pienso en el anuncio aparecido ayer, tercer aniversario del inicio de la guerra de Irak, de Reporteros sin Fronteras. Se ve un quiosco destrozado junto a un coche en llamas y el recordatorio de que sólo en esa guerra han muerto 86 periodistas. "Al ritmo con que matan a los periodistas en Irak, muy pronto tendrán que ir ustedes mismos a buscar la información", dicen los de RSF. Una de dos: o nos dejamos matar gratis o es que Irak y las guerras han dejado de interesarnos.