 |
Es la mejor columna de la semana porque... |
| La ocurrencia del 2/2
es buena, ¿no? |
Opina en el foro |
|
|
Me gusta la luz porque da sentido a las tinieblas. Llevo días
recibiendo correos electrónicos que me invitan a apagar las
luces esta tarde, entre las 19.55 y las 20.00 horas, para combatir
el cambio climático. Encuentro muy loable que la humanidad
sea combativa, pero no estoy muy seguro de que me vaya a ir bien
a esa hora. Supongo que si las apago cinco horas más tarde
pero en vez de cinco minutos me mantengo seis horas a oscuras también
servirá, ¿no? Así, de paso, podré solidarizarme
con las viudas, cuyo día internacional se celebra mañana
viernes, según me cuenta la activista Encarnació Camps
desde Tarragona. Yo no sabía que las viudas tuvieran su día
internacional, e incluso ahora que me he puesto a investigarlo,
descubro que es una celebración muy reciente y no exenta
de polémica. De entrada, porque la idea partió de
la primera dama británica, Cherie Blair, con la consiguiente
chirigota por parte de los muchos adversarios políticos de
su marido, Tony, que insistieron en considerarlo un cadáver
(político). Pero es que además la querida Cherie impulsó
la celebración del primer día de las viudas el 23
de junio del 2005 y, como la combatividad no conoce límites,
se alzaron voces que protestaron por haberles dedicado la noche
más corta del año (¿o tal vez el día
más largo?). Desconozco las razones reales que han motivado
el adelanto, pero desde el año pasado la celebración
se ha trasladado al 2 de febrero, hasta que alguien descubra que
dedicar el 2/ 2 a quienes perdieron la pareja no parece muy adecuado.
La cuestión es que, tal como hace en Tarragona la viuda Camps,
mañana se organizan todo tipo de actividades reivindicativas
para este colectivo de futuro incierto.
Incierto por las paupérrimas pensiones que cobran, claro,
pero también porque el marco legal que rige las relaciones
de pareja ha cambiado mucho. Tras la legalización del matrimonio
homosexual y la generalización del divorcio, la separación
y el reemparejamiento, ¿tendrá sentido hablar de las
viudas como colectivo de aquí a un cuarto de siglo? Cuando
yo era niño las mujeres emprendedoras requerían del
aval de un señor (un padre, un hermano o, casi siempre, un
marido) para montar una empresa. En ese ámbito, ser viuda
era muy eficaz, y casi la única manera de progresar en el
mundo empresarial. Recuerdo un fabricante de zapatos de Arnedo cuya
razón social era Viuda de Ángel Arpón. La viuda
en cuestión no pudo saltar a la fama bautizando su marca
a lo Agatha Ruiz de la Prada, pero como mínimo controlaba
el consejo de administración. Hoy eso sería impensable.
Como lo sería el macabro apelativo con el que se conocía
al Gordini, un modelo de la casa Renault que cogía las curvas
culeando más que Paulina Rubio porque llevaba el motor atrás.
Mi padre se vendió el que tenía cuando descubrió
por qué lo llamaban el coche de las viudas,en una época
en que pocas mujeres conducían.
El acceso masivo de la mujer al mercado laboral y a las enfermedades
propias de él, estrés y tabaco mediante, reequilibrarán
la longevidad de señoras y caballeros, por usar una terminología
sanitaria. Lo malo es que entonces algún iluminado propondrá
rebautizar el día de mañana como día internacional
de las viudas y los viudos.Apagaré la luz cinco minutos para
no verlo.
|