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España, miércoles 7 de febrero de 2007

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Flash Gordini

Por MARIUS SERRA
La Vanguardia, 31 de enero de 2007

Es la mejor columna de la semana porque...
La ocurrencia del 2/2 es buena, ¿no?
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Me gusta la luz porque da sentido a las tinieblas. Llevo días recibiendo correos electrónicos que me invitan a apagar las luces esta tarde, entre las 19.55 y las 20.00 horas, para combatir el cambio climático. Encuentro muy loable que la humanidad sea combativa, pero no estoy muy seguro de que me vaya a ir bien a esa hora. Supongo que si las apago cinco horas más tarde pero en vez de cinco minutos me mantengo seis horas a oscuras también servirá, ¿no? Así, de paso, podré solidarizarme con las viudas, cuyo día internacional se celebra mañana viernes, según me cuenta la activista Encarnació Camps desde Tarragona. Yo no sabía que las viudas tuvieran su día internacional, e incluso ahora que me he puesto a investigarlo, descubro que es una celebración muy reciente y no exenta de polémica. De entrada, porque la idea partió de la primera dama británica, Cherie Blair, con la consiguiente chirigota por parte de los muchos adversarios políticos de su marido, Tony, que insistieron en considerarlo un cadáver (político). Pero es que además la querida Cherie impulsó la celebración del primer día de las viudas el 23 de junio del 2005 y, como la combatividad no conoce límites, se alzaron voces que protestaron por haberles dedicado la noche más corta del año (¿o tal vez el día más largo?). Desconozco las razones reales que han motivado el adelanto, pero desde el año pasado la celebración se ha trasladado al 2 de febrero, hasta que alguien descubra que dedicar el 2/ 2 a quienes perdieron la pareja no parece muy adecuado. La cuestión es que, tal como hace en Tarragona la viuda Camps, mañana se organizan todo tipo de actividades reivindicativas para este colectivo de futuro incierto.
Incierto por las paupérrimas pensiones que cobran, claro, pero también porque el marco legal que rige las relaciones de pareja ha cambiado mucho. Tras la legalización del matrimonio homosexual y la generalización del divorcio, la separación y el reemparejamiento, ¿tendrá sentido hablar de las viudas como colectivo de aquí a un cuarto de siglo? Cuando yo era niño las mujeres emprendedoras requerían del aval de un señor (un padre, un hermano o, casi siempre, un marido) para montar una empresa. En ese ámbito, ser viuda era muy eficaz, y casi la única manera de progresar en el mundo empresarial. Recuerdo un fabricante de zapatos de Arnedo cuya razón social era Viuda de Ángel Arpón. La viuda en cuestión no pudo saltar a la fama bautizando su marca a lo Agatha Ruiz de la Prada, pero como mínimo controlaba el consejo de administración. Hoy eso sería impensable. Como lo sería el macabro apelativo con el que se conocía al Gordini, un modelo de la casa Renault que cogía las curvas culeando más que Paulina Rubio porque llevaba el motor atrás. Mi padre se vendió el que tenía cuando descubrió por qué lo llamaban el coche de las viudas,en una época en que pocas mujeres conducían.
El acceso masivo de la mujer al mercado laboral y a las enfermedades propias de él, estrés y tabaco mediante, reequilibrarán la longevidad de señoras y caballeros, por usar una terminología sanitaria. Lo malo es que entonces algún iluminado propondrá rebautizar el día de mañana como día internacional de las viudas y los viudos.Apagaré la luz cinco minutos para no verlo.