-¿Qué
es una columna?
- La columna es el soneto del periodismo,
dice Umbral. Menos poéticamente, son el
valor añadido de las noticias, de los periódicos
en general, la salsa del guiso informativo. En
muchos casos, el principal elemento contra la
uniformidad de la información. Se escriben
porque se leen, y se leen porque aportan, junto
con los editoriales y otros géneros de
opinión, el citado valor añadido
de la prensa en un mundo informativo en el que
las noticias circulan por otros canales a gran
velocidad. Aportan interpretación y, a
veces, reflexión. En bastantes casos, además
aportan buena prosa, una literatura urgente con
materiales reales de primera mano. A menudo se
confunde la columna con cualquier artículo,
lo que no es exacto: requiere espacio fijo y periodicidad.
Toda columna es artículo, pero no todo
artículo es columna.
- Publiqué mi primera columna
en...
-En “Nueva Andalucía”, un vespertino
sevillano que era propiedad de la empresa de “El
Correo de Andalucía”, entonces (1980)
bajo control de la Iglesia. Desapareció
unos años más tarde. No recuerdo
el título ni el tema, ni la fecha exacta,
pero sí el año, 1980. En ABC desde
noviembre de 2000. He escrito columnas ininterrumpidamente
desde la primera, con periodicidad diversa, y
diaria desde 1992, en Diario 16, luego en El Mundo
y más tarde en ABC, con el paréntesis
del tiempo en que lo dirigí.
-Para inspirarme...
La actualidad.
-¿Reconoce un estilo en lo que
escribe?
- No. Alguien me dijo una vez que era posmoderno,
en el sentido de ecléctico. Procuro seguir
la máxima de Azorín: la literatura
está en el adjetivo. Pero tampoco siempre.
En todo caso, lo que sí creo es que un
artículo no debe girar en torno a más
de una idea. Si no, se dispersa y pierde fuerza.
Es importante un arranque brioso y un final redondo,
que deje buen sabor de boca. Como una estocada
para rematar la faena.
-Alguna columna que me haya traído
problemas...
-Ninguna en especial... y todas en general. Los
problemas los traen la línea, la independencia,
los juicios de valor, la resonancia del medio.
No entré en periodismo para hacer amigos,
y sé que no soy grato en la política,
pero jamás he estado delante de un tribunal.
- ¿A mano o a máquina?
- Siempre a ordenador, y antes a máquina.
A veces, incluso en el teléfono móvil,
la Blackberry. A mano ya no entiendo ni mis propias
notas. Internet es un medio en pleno y frenético
desarrollo. Los blogs han puesto la opinión
al alcance de todos, fragmentando mucho y diversificando
los ángulos. Ahora cualquier persona puede
ser en alguna medida un creador de opinión,
y confrontar sus opiniones con las de los opinadores
convencionales. Los periódicos siguen teniendo
un crédito especial, un prestigio de referencia,
pero se trata de un fenómeno en plena evolución
cuyo alcance no soy capaz de atisbar. Personalmente,
me gusta mucho más el papel, pero es evidente
que cada vez más gente lee on line y participa
activamente en la blogosfera, que además
en España tiene una intensidad de debate
extraordinaria. Lo único que me disgusta
es que en muchas ocasiones, ese debate se llena
de truculencia e insultos, como si la red fuese
impune. En realidad, por ahora lo es.
-¿Censura o autocensura?
-Ni una cosa ni otra. Simplemente, conviene saber
para quién escribes: para qué editores
y para qué lectores. Y no insultar. La
censura política en los medios privados
yo no la he visto nunca. He visto presiones, pero
no censura. Ídem de la económica.
Sobre la otra parte de la pregunta, creo que he
respondido al principio.
-El mejor columnista de España
es (o ha sido)...
Creo que la inmensa mayoría de los columnistas
españoles actuales somos de alguna manera
“hijos” de Umbral, que es el gran
renovador del género en el último
tercio del siglo XX. Hay una línea que
va desde Larra hasta Umbral, pasando por Camba,
Pemán, Ruano o Campmany, y que lamentablemente
se quiebra con la muerte de este último
y de Umbral, los dos grandes de la época
reciente. Elegir es difícil y siempre se
cometen olvidos injustos. Creo que hay otros tres
maestros claros, que son Antonio Burgos, Raúl
del Pozo y Manuel Alcántara. Destacaría
también el criterio y la constancia de
Martín Ferrand, la pasión de De
Prada, la brillantez de Gistau, la naturalidad
de Rosa Montero, la literatura negra destilada
de José Luis Alvite, al que leo con gusto.
Gómez Marín tiene una de las mejores
calidades de página de España, incomprensiblemente
restringida en el ámbito andaluz. Carlos
Herrera escribe casi tan bien como hace radio.
Millás es un genio de la paradoja cotidiana,
aunque políticamente esté muy lejos.
Y entre los nuevos valores, me parece interesantísima
Irene Lozano. En conjunto, creo que en España
hay un peristilo columnístico de primerísimo
nivel. También me gustaría destacar
un género específico, que es el
columnismo radiofónico, que en España
cultiva como nadie Fernando Onega.
-La libertad de expresión tiene
como límite...
- El insulto, la difamación y la calumnia.
En general, los códigos Penal y Civil.
- Nunca sería columnista de...
-No me lo he planteado. En líneas generales,
he dirigido mi carrera.
-¿Todas las opiniones son respetables?
-No. Lo respetable es el derecho a expresarlas,
pero algunas son auténticas melonadas,
o aberraciones.
- ¿Cómo escribe su columna?
- Normalmente, por la tarde. Antes siempre en
la redacción. Ahora por lo general en casa,
para poder fumar, y a veces en el despacho del
periódico. Las nuevas tecnologías
permiten hacerlo desde cualquier sitio. Con música
clásica, que aísla sin perturbar,
y fumando pipa. Escribo siempre al día;
como dice Alcántara, “yo vendo pescado
fresco”.
|