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España, 3 de septiembre de 2007
La frase  
"No he visto nunca la censura política en los medios privados"
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+ Camacho habla sobre Umbral
Periodistadigital
  Ignacio Camacho responde a nuestras preguntas.
Es una de las firmas más reconocibles de ABC, periódico del que fue director.
Ignacio Camacho (Marchena, Sevilla - 1957) es periodista y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla. Comenzó su andadura periodística en los diarios "Nueva Andalucía" y "El Correo de Andalucía", entre 1980 y 1982. Miembro fundador del equipo de la edición regional andaluza de "Diario 16", ejerció en este periódico como cronista político, columnista y subdirector hasta 1996 Ha sido subdirector y columnista de "El Mundo", en Madrid y en Sevilla, y desde noviembre de 2000 fue adjunto al director de "ABC" de Sevilla, para ser luego, en Julio del 2004, nuevo Director, sustituyendo a José Antonio Zarzalejos. Además de columnista y editorialista del periódico en sus ediciones nacional y andaluza.
 

-¿Qué es una columna?
-
La columna es el soneto del periodismo, dice Umbral. Menos poéticamente, son el valor añadido de las noticias, de los periódicos en general, la salsa del guiso informativo. En muchos casos, el principal elemento contra la uniformidad de la información. Se escriben porque se leen, y se leen porque aportan, junto con los editoriales y otros géneros de opinión, el citado valor añadido de la prensa en un mundo informativo en el que las noticias circulan por otros canales a gran velocidad. Aportan interpretación y, a veces, reflexión. En bastantes casos, además aportan buena prosa, una literatura urgente con materiales reales de primera mano. A menudo se confunde la columna con cualquier artículo, lo que no es exacto: requiere espacio fijo y periodicidad. Toda columna es artículo, pero no todo artículo es columna.

- Publiqué mi primera columna en...
-En “Nueva Andalucía”, un vespertino sevillano que era propiedad de la empresa de “El Correo de Andalucía”, entonces (1980) bajo control de la Iglesia. Desapareció unos años más tarde. No recuerdo el título ni el tema, ni la fecha exacta, pero sí el año, 1980. En ABC desde noviembre de 2000. He escrito columnas ininterrumpidamente desde la primera, con periodicidad diversa, y diaria desde 1992, en Diario 16, luego en El Mundo y más tarde en ABC, con el paréntesis del tiempo en que lo dirigí.

-Para inspirarme...
La actualidad.

-¿Reconoce un estilo en lo que escribe?
- No. Alguien me dijo una vez que era posmoderno, en el sentido de ecléctico. Procuro seguir la máxima de Azorín: la literatura está en el adjetivo. Pero tampoco siempre. En todo caso, lo que sí creo es que un artículo no debe girar en torno a más de una idea. Si no, se dispersa y pierde fuerza. Es importante un arranque brioso y un final redondo, que deje buen sabor de boca. Como una estocada para rematar la faena.

-Alguna columna que me haya traído problemas...
-Ninguna en especial... y todas en general. Los problemas los traen la línea, la independencia, los juicios de valor, la resonancia del medio. No entré en periodismo para hacer amigos, y sé que no soy grato en la política, pero jamás he estado delante de un tribunal.

- ¿A mano o a máquina?
- Siempre a ordenador, y antes a máquina. A veces, incluso en el teléfono móvil, la Blackberry. A mano ya no entiendo ni mis propias notas. Internet es un medio en pleno y frenético desarrollo. Los blogs han puesto la opinión al alcance de todos, fragmentando mucho y diversificando los ángulos. Ahora cualquier persona puede ser en alguna medida un creador de opinión, y confrontar sus opiniones con las de los opinadores convencionales. Los periódicos siguen teniendo un crédito especial, un prestigio de referencia, pero se trata de un fenómeno en plena evolución cuyo alcance no soy capaz de atisbar. Personalmente, me gusta mucho más el papel, pero es evidente que cada vez más gente lee on line y participa activamente en la blogosfera, que además en España tiene una intensidad de debate extraordinaria. Lo único que me disgusta es que en muchas ocasiones, ese debate se llena de truculencia e insultos, como si la red fuese impune. En realidad, por ahora lo es.

-¿Censura o autocensura?
-Ni una cosa ni otra. Simplemente, conviene saber para quién escribes: para qué editores y para qué lectores. Y no insultar. La censura política en los medios privados yo no la he visto nunca. He visto presiones, pero no censura. Ídem de la económica. Sobre la otra parte de la pregunta, creo que he respondido al principio.

-El mejor columnista de España es (o ha sido)...
Creo que la inmensa mayoría de los columnistas españoles actuales somos de alguna manera “hijos” de Umbral, que es el gran renovador del género en el último tercio del siglo XX. Hay una línea que va desde Larra hasta Umbral, pasando por Camba, Pemán, Ruano o Campmany, y que lamentablemente se quiebra con la muerte de este último y de Umbral, los dos grandes de la época reciente. Elegir es difícil y siempre se cometen olvidos injustos. Creo que hay otros tres maestros claros, que son Antonio Burgos, Raúl del Pozo y Manuel Alcántara. Destacaría también el criterio y la constancia de Martín Ferrand, la pasión de De Prada, la brillantez de Gistau, la naturalidad de Rosa Montero, la literatura negra destilada de José Luis Alvite, al que leo con gusto. Gómez Marín tiene una de las mejores calidades de página de España, incomprensiblemente restringida en el ámbito andaluz. Carlos Herrera escribe casi tan bien como hace radio. Millás es un genio de la paradoja cotidiana, aunque políticamente esté muy lejos. Y entre los nuevos valores, me parece interesantísima Irene Lozano. En conjunto, creo que en España hay un peristilo columnístico de primerísimo nivel. También me gustaría destacar un género específico, que es el columnismo radiofónico, que en España cultiva como nadie Fernando Onega.

-La libertad de expresión tiene como límite...
- El insulto, la difamación y la calumnia. En general, los códigos Penal y Civil.

- Nunca sería columnista de...
-No me lo he planteado. En líneas generales, he dirigido mi carrera.

-¿Todas las opiniones son respetables?
-No. Lo respetable es el derecho a expresarlas, pero algunas son auténticas melonadas, o aberraciones.

- ¿Cómo escribe su columna?
- Normalmente, por la tarde. Antes siempre en la redacción. Ahora por lo general en casa, para poder fumar, y a veces en el despacho del periódico. Las nuevas tecnologías permiten hacerlo desde cualquier sitio. Con música clásica, que aísla sin perturbar, y fumando pipa. Escribo siempre al día; como dice Alcántara, “yo vendo pescado fresco”.