| | -
¿Qué es una columna?
Una columna es o debe ser un latigazo concentrad
destinado a despertar el sopor del lector. Si
le entretiene, estupendo, si encima le hace reflexionar
un poquito, mejor; pero no olvidemos que, creo
yo, la
columna debe divertir, herir en ocasiones, provocar,
distraer y crear juego. La columna tiene algo
de
cocido y conviene pesùntearla de ingredientes
y
sabores (citas, recuerdos, faltadas, etc).Escribo
columnas porque me sale fácil, porque sirvo
para ello
y porque me parece fascinante poder opinar sobre
lo
que te apetece y encima cobrar una recia pasta
por
ello. Si nos leen es porque les interesa (a los
lectores) en tanto y cuento aportamos una visión
diferente de lo que acontece. En este sentido,
un
periódico sin columnas sería un
páramo de aburrimiento
insoportable. La columna mola porque es subjetiva,
entonces la gente se identifica con lo que dices
o te
odia por ello, pero si el periódico viviese
sólo de la
información presuntamente objetiva se convertiría
en
un ladrillo.
- Publiqué mi primera columna en...
En una cartelera de cine de Valencia titulada
pomposamente como "La mejor cartelera de
Valencia". Me llamaron porque llevaba tres
meses en un programa de rock de Canal Nou de cierto
éxito y pensaron que les vendría
bien un rostro conocidillo. "Chaval, nos
interesas porque sales por la tele, si te leen
seguirás, de lo contrario prescindiremos
de ti",
cuando me dijeron esto los de la cartelera me
sentí
como un fútbolista de los retrasados mentales
(otros
no lo son), pero por lo menos me hablaron con
sinceridad. Escribí algo en ese primer
artículo sobre
las folclóricas rancias y sus estupideces
verbales. A
los largo de varias columnas monté cierto
follón y se
fijaron en mi los del periódico Las Provicnias.
Me ofrecieron dos columnas semanales, seguí
montando follón (algo casi imprescindible
en los inicios, creo yo) y al poco me dijeron
que si me atrevía todos los días.Contesté
que sí y hasta hoy.
- Para inspirarme...
Cualquier asunto sirve. La famosa "ideita"
nuestra de cada día es a veces lo importante,
se trata de encontrarla y luego de venderla bien.
Uso la
actualidad política, claro, pero luego
amplío el
registro y me gusta observar la realidad, su esplendor
y su cochambre. Tampoco descarto una buena novela
que haya leído, una peli, un anuncio, una
juerga nocturna, un lance de la vida, las piernas
de una mujer, un gol de Pablo Aimar, un guiso
evocador, en fin, cualquier cosa que me permita
aportar un punto de vista original. Me gusta darle
una vuelta de tuerca a lo trillado. Sí,
reconozco mi estilo. Es más, un columnista
sin estilo propio o el clasico analista de lo
obvio no me interesa.
- Alguna columna que me haya traído
problemas
Varias. Fabriqué una semblanza muy cruel,
pero muy argumentada, de un poderoso empresario
de Valencia y me avisó su abogado para
que rectificase; también me
dijeron que el tío iba a vigilar mis declaraciones
de Hacienda y mi vida personal porque quería
joderme como fuese. No rectifiqué y la
cosa se controló. Lo mismo me ha sucedido
un par de veces con dos políticos influyentes.
Luego todo se calma y hasta ahora no me ha pasado
nada. También he recibido amenazas telefónicas
y pintadas en el patio de mi edificio por parte
de extremistas cada vez que, qué curioso,
publicaba algo contra la banda asesina habitual:
"Facha, te vamos a matar, etc, etc, etc",
supongo que lo mismo que a otros compañeros,
pero luego nada, sin problemas. Ah, y bueno, los
hermanos o los actuales novios de varias ex novias
me han amenazado repetidas veces con partirme
las piernas o la cara, pero nunca me han tocado
ni la cara ni los huevos. Vamos, problemillas
imagino que lo habitual en estos casos.
- ¿A mano o a máquina?
Uso un ordenador portátil porque así
ahorro sitio en casa. Al ser cibertárugo,
he logrado aprender los pasos como un chimpancé
para enviar la columna por internet, invento que
se me antoja muy útil (véase esta
entrevista), pero que me desborda y que apenas
empleó.
- ¿Censura o autocensura?
Mis jefes nunca me han censurado, pero inevitablemente
uno desarrolla el olfato suficiente en poco tiempo
para saber, más o menos, que terrenos no
pisar o pisarlos con sutilidad. La censura económica
y la política van intimamente ligadas,
quizá sea más peligrosa la económica.
Los políticos pasan, cambian, el gran capital
permanece. El político te puede herir,
el capital puede exterminarte.
- El mejor columnista de España
es o ha sido...
De los gerifaltes de antaño hoy fallecidos,
fundamentales para la educación sentimental
y estilística de los jóvenes columnistas,
Camba, González-Ruano y Josep Pla, esa
santísima Trinidad. Ahora mismo yo creo
que estaría entre Umbral y Raúl
del Pozo. De la nueva generación destacó
a David Gistau y a Ramón Palomar
- La libertad de expresión tiene como límite...
Ofender a tu madre,me lo dijo Chumy Chúmez
y tiene razón. Eso sí, interesa
que tu madre sea tolerante, tenga sentido del
humor y haya leído bastante. Mi madre reúne
estos requisitos, y además va a misa todos
los domingos...Un coctial genuinamente materno...
- Nunca sería columnista de...
De algún medio del que, precisamente no
me creyese su línea editorial en menos
de un 50%. No escribiría nunca en un medio
dedicado a horóscopos, parapsicólogías
y todo ese barullo chorra. Pero creo que el articulista,
siempre que no vulnere la norma de "la línea
editorial", debe escribir en cualquier medio
que le llame y esté dispuesto a pagar su
caché. Somos currantes. Somos profesionales.
- ¿Todas las opiniones son respetables?
Hombre, todas salvo las que atentan contra la
ética elemental. No se puede efectuar apología
del racismo, los malos tratos a los desfavorecidos,
la pederastía,el terrorismo, en fin...Por
lo demás, allá cada cual con sus
opiniones, eso sí,estar de acuerdo con
ellas o no me parece limitarse desde la simpleza;
yo puedo admirar la columna de alguien que no
opine como yo pero que esté escrita de
maravilla, y en cambio rechazar una columna escrita
como el culo de algo que coincida con mi opinión.
- ¿Cómo escribe su columna?
Por las mañanas, temprano, tras leer los
periódicos y antes de comenzar mi programa
de radio. Ninguna manía. Escribo solo en
casa o en pleno jaleo en la redacción de
la radio, de pie o sentado, con paisaje de fondo
o sin paisaje, con música o sin ella, con
resca o sin ella, me importa un rábano.
No tengo manías. Para escribir hay que
tener las ideas claras y el espíritu firme,con
eso sobra, lo de las manías y los tiquismiquis
me parece un camelo. Si tuviese manías
o miedos al folio en blanco me dedicaría
a otra cosa.
|