Escribo las columnas en casa y en mi mesa, por lo general. Pero
cuando toca hacerlas en otro sitio, pues nada.
Y además...
¿Cómo
escoge los temas de sus artículos? (De la entrevista a El País, 15 de
octubre 2003)
"Hay semanas en las que a uno le sobran los temas.
Otras te pones delante de la máquina y no sabes de qué vas a hablar. Lo asombroso
y un poco ofensivo es que siempre acaba saliendo algo. Aunque el tema me lelgue
traído por los pelos, intento hacerlo lo mejor posible. Nunca lo despacho de cualquier
manera. Los hago, rehago, corrijo. Todos están igual de trabajados. Da igual que
el tema sea muy serio o muy frívolo. En febrero empecé al colaboración con el
EPS y me tocó la guerra de Irak. Me salieron artículos duros y sombríos. Cuando
hay cosas muy ineludibles, uno tiene la sensación de que no hay que repetirse
demasiado y alterna seriedad con juerga. Más allá de estar muy cenizo o muy jaranero,
tampoco controlo demasiado el tema. Son artículos hechos con dos semanas de antelación
respecto a su publicación y a veces hay cosas que te hierven en la cabeza y otras
no tienes el tema claro, pero basta dar un vistazo a un telediario y encuentras
un mínimo de un par de idioteces muy representativas de actitudes o tendencias
que te inspiran".
"Tampoco quiero escribir de vaguedades o repetir lo
que dice todo el mundo. Si mi punto de vista es igual al de la mayoría, me abstengo.
Hablo de aquello en lo que tengo una perspectiva que no coincide con los demás,
con la mayoría. Como digo en la presentación del libro, esta época no me gusta
mucho. No busco motivos de enfado. Tengo algún artículo elogioso (Savater), pero
es obvio que es una época que me gusta poco. Tanto en España como fuera. Aquí
hay un Gobierno espantoso, pero fuera están Berlusconi, Blair, que parecía más
normal… Hemos vivido atrocidades como el 11 de septiembre".