Escribo en mi despacho, tanto en la casa de Madrid, como en la
de verano, o en el portátil cuando estoy viajando, en una habitación para mí sola..
Y me paso muchos ratos mirando por la ventana: el mar o lo que se tercie, según
donde esté. No escribo de noche porque normalmente a la mañana siguiente no me
gusta nada lo que escribo después de las once de la noche y tengo que volver a
empezar.