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¿Qué es una columna?
Es convertir mi vida diaria en la que confluye
lo que vivo, lo que pienso y todo mi pasado, convirtiéndolo
en un texto. A mí las columnas que van
tejiendo ingeniosidades estilísticas y
fraseológicas sobre la actualidad, siguiendo
lo que aparece cada día- es decir, la noticia-
no me interesan para nada; ni las leo. Para mí
una columna es la expresión de una personalidad,
unos puntos de vista sobre las ideas, la política,
la sociedad, la cultura, sobre lo que pasa en
el mundo. Es algo importante. Podríamos
decir que es un trabajo entre periodístico
y ensayístico.
- Publiqué mi primera columna...
En un semanario que había en mi pueblo,
Andratx , y que llevaba ese mismo nombre: “Andratx”.
De ahí pasé unos años más
tarde a escribir en Diario de Mallorca en Palma.
Luego en Barcelona acabé haciendo un artículo
semanal y ahora desde hace un cuarto de siglo
una columna diaria en La Vanguardia.
- Para inspirarme...
Vivo. Leo. Tanto filosofía como novela.
Viajo, sigo las noticias, reflexiono sobre lo
que pasa. Insisto en que la actualidad política
me interesa poco. Me da para una columna a la
semana, pero además referida a la estructura
de la situación. Parto de la coyuntura
para ir a la estructura. El hecho coyuntural diario
no me da para nada. No existen noticias sobre
política, solo jaleo cotidiano y eso a
mí ni me va ni me viene. Creo que Darwin
es más interesante que España.
- Alguna columna que me haya traído
problemas
Muchas. Esto es normal. Yo he tenido en la vida
dos enemigos importantes: el franquismo y la izquierda.
Son dos polos de una misma cosa, gente sectaria,
difícil de tragar. Pero gracias a haber
escrito en La Vanguardia, un diario que podríamos
definir centrista, por decirlo de alguna manera,
y de propiedad privada desde hace más de
125 años, con sus propios lectores, me
ha salvado. Como yo escribo y no pretendo contentar
a nadie en concreto, exceptuando a mis lectores,
y no pretendo tener razón, sino exponerlas,
entonces las vicisitudes negativas me parecen
normales. Yo pertenezco a los héroes modestos.
- ¿A mano o a máquina?
A ordenador. Primero escribía a mano, luego
pasé a máquina, pero quedaba sucio,
difícil de medir. La máquina es
una especie de aparato ortopédico que impedía
andar. Ahora con el procesador de textos, que
se ajusta más a mi cerebro: Vas, vienes,
no tienes problemas de desviarte a un lado…
yo corrijo mucho. La columna para mí es
una idea matriz, global y después aportaciones
ideológicas y argumentales parciales. Necesito
un cierto rosario y todo eso me obliga evidentemente
a corregir. Porque además tengo que escribir
cada día 2.880 caracteres. Ajustar y establecer
este desarrollo me obliga a bastante trabajo.
Vives la columna todo el día.
- ¿Censura o autocensura?
Ni una cosa ni otra. Sí tengo un sentido
de las equidistancias, la pluralidad, del marco
en que te mueves, un sentido de responsabilidad.
No siempre he escrito lo que quisiera pero nunca
he dicho lo que no quería decir.
- El mejor columnista de España
es o ha sido...
No leo columnas, es un género que no me
interesa. En un tiempo me gustaba el estilo de
Umbral. También Plá como articulista.
A principios de siglo un hombre espléndido
era Azorín, alguien injustamente arrinconado
en la lectura y el periodismo español.
Plá tenía una gran capacidad de
ingenio y mucha personalidad. Azorín se
adocenó después al defender política
pero a principio de siglo era formidable. Su libro
“Parlamentarismo español” es
uno de los más formidables. Fui amigo de
González Ruano pero no me interesaba, aunque
sus memorias tuvieron gracia.
- ¿Todas las opiniones son respetables?
No. No. Creo que no son respetables las opiniones
reaccionarias de este candidato a la presidencia
de USA que es pastor protestante. No son respetables
las opiniones comunistas o nazis. No son respetables
las opiniones que tienden a animar el terrorismo,
la violencia contra la mujer, contra la infancia.
Tengo en el fondo un pensamiento muy claro y muy
directo completamente ajeno a cualquier sofisticación
intelectual sea del tipo que fuera. Franco me
parecía abominable por todo, desde su idea
de España hasta su idea de la religión,
por todo. Para mí la política sólo
es una parte del todo. Prefiero transigir y pactar
a incitar a la gente al abismo.
- Nunca sería columnista de...
Había escrito yo bastante en el diario
Madrid hasta que lo suprimieron. En ABC también
escribí en tiempo de Franco en tiempos
de Luca de Tena. Empecé en La Vanguardia
el año 67 o así. No escribiría
nunca en un periódico que reflejara las
ideas que he dicho antes: que defendiera al partido
comunista, a falange española. No por lo
que puedan pensar sobre sí mismos esos
partidos, sino por los efectos nocivos de las
sociedades en las que estas ideologías
han actuado.
- La libertad de expresión tiene
como límite...
Lo que no pertenece al acervo común. Se
puede discutir todo lo que afecta a todos, no
la vida particular, no lo que uno quiere esconder.
El límite tiene que existir y se refiere
a la frontera entre lo particular y lo común.
- ¿Cómo escribe sus columnas?
Prefiero por la mañana temprano, tengo
el cerebro mucho más claro. A medida que
transcurre el día se me cansa. Escribo
en un estudio de 80 metros cuadrados, muy amplio,
en la cuarta planta de la casa donde vivo, frente
a un jardín con árboles.
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