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España, 14 de enero de 2008
La frase  
"No leo columnas, es un género que no me interesa"
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  Baltasar Porcel responde a nuestras preguntas.
Baltasar Porcel i Pujol nació en Andratx, Mallorca, en el año 1937. es escritor, periodista y crítico literario. Como escritor ha publicado una larga lísta de títulos en catalán de todos los géneros, que se han traducido al castellano, ingles, francés, italiano y vietnamita, además de acaparar un buen número de premios (en Cataluña y en otros sitios). Como periodista, colabora en diversos medios: La Vanguardia, Última Hora... Presidió el Institut Català de la Mediterrània hasta el año 2000. En 2002 obruvo el Premio Nacional de Literatura de la Generalitat de Cataluña.
Fuente: Wikipedia.
 

- ¿Qué es una columna?
Es convertir mi vida diaria en la que confluye lo que vivo, lo que pienso y todo mi pasado, convirtiéndolo en un texto. A mí las columnas que van tejiendo ingeniosidades estilísticas y fraseológicas sobre la actualidad, siguiendo lo que aparece cada día- es decir, la noticia- no me interesan para nada; ni las leo. Para mí una columna es la expresión de una personalidad, unos puntos de vista sobre las ideas, la política, la sociedad, la cultura, sobre lo que pasa en el mundo. Es algo importante. Podríamos decir que es un trabajo entre periodístico y ensayístico.

- Publiqué mi primera columna...
En un semanario que había en mi pueblo, Andratx , y que llevaba ese mismo nombre: “Andratx”. De ahí pasé unos años más tarde a escribir en Diario de Mallorca en Palma. Luego en Barcelona acabé haciendo un artículo semanal y ahora desde hace un cuarto de siglo una columna diaria en La Vanguardia.

- Para inspirarme...
Vivo. Leo. Tanto filosofía como novela. Viajo, sigo las noticias, reflexiono sobre lo que pasa. Insisto en que la actualidad política me interesa poco. Me da para una columna a la semana, pero además referida a la estructura de la situación. Parto de la coyuntura para ir a la estructura. El hecho coyuntural diario no me da para nada. No existen noticias sobre política, solo jaleo cotidiano y eso a mí ni me va ni me viene. Creo que Darwin es más interesante que España.

- Alguna columna que me haya traído problemas
Muchas. Esto es normal. Yo he tenido en la vida dos enemigos importantes: el franquismo y la izquierda. Son dos polos de una misma cosa, gente sectaria, difícil de tragar. Pero gracias a haber escrito en La Vanguardia, un diario que podríamos definir centrista, por decirlo de alguna manera, y de propiedad privada desde hace más de 125 años, con sus propios lectores, me ha salvado. Como yo escribo y no pretendo contentar a nadie en concreto, exceptuando a mis lectores, y no pretendo tener razón, sino exponerlas, entonces las vicisitudes negativas me parecen normales. Yo pertenezco a los héroes modestos.

- ¿A mano o a máquina?
A ordenador. Primero escribía a mano, luego pasé a máquina, pero quedaba sucio, difícil de medir. La máquina es una especie de aparato ortopédico que impedía andar. Ahora con el procesador de textos, que se ajusta más a mi cerebro: Vas, vienes, no tienes problemas de desviarte a un lado… yo corrijo mucho. La columna para mí es una idea matriz, global y después aportaciones ideológicas y argumentales parciales. Necesito un cierto rosario y todo eso me obliga evidentemente a corregir. Porque además tengo que escribir cada día 2.880 caracteres. Ajustar y establecer este desarrollo me obliga a bastante trabajo. Vives la columna todo el día.

- ¿Censura o autocensura?
Ni una cosa ni otra. Sí tengo un sentido de las equidistancias, la pluralidad, del marco en que te mueves, un sentido de responsabilidad. No siempre he escrito lo que quisiera pero nunca he dicho lo que no quería decir.

- El mejor columnista de España es o ha sido...
No leo columnas, es un género que no me interesa. En un tiempo me gustaba el estilo de Umbral. También Plá como articulista. A principios de siglo un hombre espléndido era Azorín, alguien injustamente arrinconado en la lectura y el periodismo español. Plá tenía una gran capacidad de ingenio y mucha personalidad. Azorín se adocenó después al defender política pero a principio de siglo era formidable. Su libro “Parlamentarismo español” es uno de los más formidables. Fui amigo de González Ruano pero no me interesaba, aunque sus memorias tuvieron gracia.

- ¿Todas las opiniones son respetables?
No. No. Creo que no son respetables las opiniones reaccionarias de este candidato a la presidencia de USA que es pastor protestante. No son respetables las opiniones comunistas o nazis. No son respetables las opiniones que tienden a animar el terrorismo, la violencia contra la mujer, contra la infancia. Tengo en el fondo un pensamiento muy claro y muy directo completamente ajeno a cualquier sofisticación intelectual sea del tipo que fuera. Franco me parecía abominable por todo, desde su idea de España hasta su idea de la religión, por todo. Para mí la política sólo es una parte del todo. Prefiero transigir y pactar a incitar a la gente al abismo.

- Nunca sería columnista de...
Había escrito yo bastante en el diario Madrid hasta que lo suprimieron. En ABC también escribí en tiempo de Franco en tiempos de Luca de Tena. Empecé en La Vanguardia el año 67 o así. No escribiría nunca en un periódico que reflejara las ideas que he dicho antes: que defendiera al partido comunista, a falange española. No por lo que puedan pensar sobre sí mismos esos partidos, sino por los efectos nocivos de las sociedades en las que estas ideologías han actuado.

- La libertad de expresión tiene como límite...
Lo que no pertenece al acervo común. Se puede discutir todo lo que afecta a todos, no la vida particular, no lo que uno quiere esconder. El límite tiene que existir y se refiere a la frontera entre lo particular y lo común.

- ¿Cómo escribe sus columnas?
Prefiero por la mañana temprano, tengo el cerebro mucho más claro. A medida que transcurre el día se me cansa. Escribo en un estudio de 80 metros cuadrados, muy amplio, en la cuarta planta de la casa donde vivo, frente a un jardín con árboles.