1.
¿Qué es una columna? ¿Qué
papel juegan las columnas en los periódicos?
¿Por qué las leemos, por qué
se escriben...?
Una ventana abierta a lo cotidiano. O, dicho de
otro modo, la conversión de lo cotidiano
en un momento irrepetible. Concibo la columna
como una especie de sublimación de lo que
sucede, como un filtro que el escritor aplica
a la realidad. Las columnas dibujan el mapa interno
de un periódico, lo ordenan al generar
rechazos y fidelidades. De hecho, un periódico
suele leerse (o no leerse) siguiendo la pista
de sus columnistas, no siguiendo la estructura
que el editor propone. Creo que por eso se leen
y escriben columnas: porque organizan la rutina,
porque dotan de puntos cardinales, porque convierten
algo excepcional (la escritura) en cotidiano.
2. Publiqué mi primera columna...
En 2001, en El Norte de los Libros, la revista,
ya desaparecida, que publicaba el Gremio de Editores
de Asturias. Escribí acerca de una efeméride
relacionada con Clarín. Yo llegué
a la prensa a través del reconocimiento
que mi literatura comenzó a tener hace
unos años. Y como cuando hago ficción,
aspiro a que el interés de mis columnas
sea doble: por el qué y por el cómo,
por aquello sobre lo que escribo y por la forma
bajo la que se expresa.
3. Para inspirarme...
En función del medio. Para un periódico
local, como El Comercio, me fijo en lo más
cercano (un problema en un barrio de Gijón)
o en lo más lejano (la carrera espacial);
para una revista con un público tan heterogéneo
como Tiempo, trato temas artísticos, pero
con cierto afán divulgativo; para el suplemento
cultural del ABC, escribo sobre literatura desde
la perspectiva más íntima posible,
como una suerte de diario de lecturas. La sequía,
de momento, no ha llegado. Tengo la convicción
de que la realidad es tan intensa y el arte tan
vasto, que resulta imposible quedarse sin palabras.
4. Alguna columna que me haya traído
problemas.
Las columnas que podrían haberme traído
problemas no llegaron a publicarse. La forma de
censura más sutil que existe en prensa
es previa a la publicación.
5. ¿A mano o a máquina?
Con el procesador de textos. Confieso que escribir
a mano se me he vuelto imposible. Internet tiene
un lado maravilloso (la vivencia del mundo a tiempo
casi real, el acceso democrático a la sociedad
del conocimiento) y otro problemático (la
dificultad, cada vez más acusada, de separar
la información del rumor, la evidencia
del pastiche).
6. ¿Censura o autocensura?
Ya mencioné la censura previa a la publicación.
Yo nunca me he censurado a mí mismo. He
escrito sobre la hipocresía de la Iglesia
católica, el terrorismo de Estado, la estupidez
de Bush, el Mundial de Fútbol, un viaje
a Japón o la literatura de Enrique Vila-Matas.
El día que descubra que mi mano tiembla
al escribir sobre ciertas cosas, es que seguramente
me habré hecho rico.
7. El mejor columnista de España
es o ha sido...
De los que ya no están, Joaquín
Vidal y Manuel Vázquez Montalbán.
Entre los vivos, me gustan algunos textos de Manuel
Rivas y leo con enorme placer los artículos,
cada vez más escasos, de Rafael Sánchez
Ferlosio. En Asturias disfrutamos de un magnífico
columnista, Juan Carlos Gea.
8. ¿Todas las opiniones son respetables?
Si están fundadas, sí; si nacen
de intereses perversos, no. Pensemos en lo que
se ha opinado sobre el 11-M desde cierta prensa
de este país. Cómo esa opinión,
basada en elementos fantasmagóricos, de
política ficción, sólo ha
servido para infectar la vida pública de
España.
9. Nunca sería columnista de...
Mientras me dejen expresarme con libertad, escribiría
para cualquier medio. Sin embargo es obvio que,
de forma previa, son los medios los que escogen
a sus colaboradores. Lo que quiero decir es que
no me imagino recibiendo una oferta de La Razón.
10. La libertad de expresión tiene
como límite...
Mientras esa libertad de expresión contemple
la posibilidad de ser contestada, rebatida y,
en último término, refutada, intentaría
ponerle los menores límites posibles. De
todas formas, tengo la sensación de que
es el propio sistema el que autorregula su libertad
de expresión. Pensemos, por ejemplo, en
el tratamiento informativo que se dio a la muerte
de la hermana de la princesa Letizia y a la que
se le da, en cualquier programa de sucesos, al
suicidio de un agricultor en un pueblo remoto.
Donde en un caso se impone una especie de apagón
informativo, en el otro conocemos incluso la marca
de tabaco que fumaba el muerto.
11. ¿Cómo escribe sus columnas?
Sin ningún ritual fijo. En mi casa, en
el trabajo; de mañana, de noche; escuchando
música, en completo silencio.
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