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España, 14 de enero de 2008
La frase  
"La censura más peligrosa es la corrección política"
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  Fernando Sánchez Dragó responde a nuestras preguntas.
Fernando Sánchez Dragó (Madrid; 2 de octubre de 1936), ensayista, novelista y crítico literario español. También ejerce como presentador de televisión y colabora en diversos medios de comunicación como opinador. Desde enero del 2008 es columnista de El Mundo.
 


-¿Qué es una columna?
Un artículo de opinión, libre y vertical, un carnívoro cuchillo de ala dulce y homicida.

- Publiqué mi primera columna...
En el Diario 16 de Pedro Jota, allá por 1980.

- Para inspirarme...
Salir a la calle, leer la prensa, escuchar a la gente.

- Alguna columna que me haya traído problemas
Muchas. La que escribí, por ejemplo, acerca del golpe de Tejero, el Papa Wojtyla y la marihuana o el cava (detesto el alcohol con burbujas).

- A mano o a máquina
A máquina, pero no en ordenador.

- ¿Qué papel le otorga a internet como vehículo para difundir ideas?
El que le otorgaría a un potente ventilador en un vertedero de basuras.

- ¿Censura o autocensura?
Sólo las del buen gusto, la buena educación, la compasión y el respeto a las personas (no a sus hechos ni a sus ideas). Y, por supuesto, el miedo a lo que piense mamá.

- ¿Hay asuntos de los que prefiere no escribir?
Bastantes. Por ejemplo: los de la política. Pero lo hago.

- ¿Es más peligrosa la censura económica o la política?
La censura más peligrosa es la corrección política.

- El mejor columnista de España es, o ha sido...
Hay y ha habido muy buenos columnistas: Camba, Pla, Ruano... ¿Ahora? David Gistau, por ejemplo.

- ¿Todas las opiniones son respetables?
No. A mi edad muy pocas me lo parecen. Nací lobo, oso, lagarto... Ya de niño sentía que pensaba siempre, sobre casi todo, lo contrario de lo que casi todos pensaban.

- Nunca sería columnista de...
Escribo en cualquier parte donde me dejen decir lo que pienso. Las cabeceras me son indiferentes, así sean de hoces y martillos o de yugos y flechas. No ejerzo nunca el abominable derecho al veto. Eso se queda para las monjas de izquierda.

- La libertad de expresión tiene como límite...
El de no incitar al crimen. No deberíamos hablar nunca de terrorismo, de turismo, de malos tratos, de pasarelas, de fútbol...

- ¿Cómo escribe sus columnas?
En las cunetas del camino, sobre las dunas de los desiertos, entre las balas de quienes guerrean...