En ordenador, como ya he dicho. No fumo, ni tomo café, ni bebo nada mientras escribo. Generalmente prefiero las primeras horas de la mañana o entre las cinco y las ocho de la tarde. Cuando me siento, ya se lo que voy a escribir, aunque siempre cambia algo por una idea de última hora que cambia en algo el curso del razonamiento y, por ello, de la columna.