Por PEDRO VILLALAR
Las Provincias, 20 de mayo de 2004
Es
la peor columna de la semana porque...
Su planteamiento y desarrollo es demasiado común. Lo mejor de una columna
es intentar encontrar una voz propia y no repetir tópicos y frases hechas. Mal.
Según
el último Eurobarómetro, la abstención será muy elevada en las elecciones al Parlamento
Europeo del próximo día 13 de junio, incluso superior a la de hace cinco años,
que fue del 50,2%. En los quince países que ya pertenecían a la Unión, el 50%
de los encuestados dicen que irán sin duda a votar, pero entre los diez nuevos
socios, tan sólo el 44% manifiestan tal propensión. Además, los nuevos ciudadanos
comunitarios manifiestan un gran pesimismo sobre su futuro, sobre todo en Eslovaquia
y en Polonia.
La razón de tanto desinterés hay que buscarla en la falta
de relación entre las preocupaciones colectivas y los desarrollos europeos. Tanto
en el este como en el oeste, la principal preocupación de la sociedad civil es
el desempleo. Y, notoriamente, no es ésta la dedicación preferente de las instituciones
comunitarias, que apenas esporádicamente se ocupan de los problemas directamente
conectados con la realidad, mientras la mayor del tiempo es consumida en vanas
teorizaciones, inextricables para el común de las gentes.
La UE es, además
de un espacio económico, una entelequia que pugna por adquirir consistencia política
e intelectual. Y sólo arrastrará las voluntades de sus ciudadanos el día en que
sus gestores entiendan que esa consistencia es indispensable para poder ofrecer
respuestas eficaces y creativas a las grandes demandas. La modernización económica,
la productividad, el crecimiento y el empleo en primer lugar.