Por PEDRO VILLALAR
Las Provincias, 26 de mayo de 2004
Es
la peor columna de la semana porque...
Algo escuchado mil veces y además en los términos siempre escuchados. No aporta
una voz nueva sobre el asunto y ni siquiera un estilo propio. Repetitivo.
Existe
la convicción de que la escalada de precios del petróleo puede abortar el incipiente
despegue de la economía mundial. Algunas voces aseguran que la situación es coyuntural
y que ha de atribuirse a la crisis de confianza suscitada por el conflicto de
Irak y al descaro de los especuladores. Otros análisis, sin embargo, advierten
de que la producción de petróleo ha tocado techo.
En suma, el mundo deberá
ponerse cuanto antes a la tarea de incrementar las fuentes renovables de energía.
Y, con toda probabilidad, no tendrá más remedio que regresar a la energía nuclear
convencional si no quiere sumirse en la más literal oscuridad.
Y, sin
embargo, no se advierten movimientos en estas direcciones. Otros pronósticos del
pasado sobre los límites de la producción petrolífera se han demostrado falsos,
pero los científicos alertan de nuevo, esta vez con más datos en la mano, sobre
un problema que, al parecer, nadie quiere plantearse en su integridad. Quizá cuando
reaccionemos sea demasiado tarde y el progreso haya de detenerse.