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España, lunes 5 de julio de 2004

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El montico

Por MATÍAS ANTOLÍN
Diario Palentino, 1 de julio de 2004

Es la peor columna de la semana porque...
Lo ha vuelto a hacer. Decía hace unos meses en una columna que él no era del halago fácil y demuestra con cada columna que se contradice a sí mismo. Esa gran amiga periodista suya (trabaja en la Junta de Castilla y León) y ese gran restaurante en el que, quizá durmió gratis en sus instalaciones, y que es tan tan prestigioso que hace unos meses salió en todos los medios después de que se intoxicaran en él todos los invitados del aniversario del Valladolid. Jorge Valdano, incluido. Pero tampoco es plan de que por una vez que alguien mata un perro…
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Hoy escribo a la sombra de los pinos observando la habilidad de las ardillas y la belleza física y mental de Ana Garrido, Hay cosas que no se pueden contar con palabras, sólo sentir. Hace unos días el equipo de La linterna que dirije José Apezarena realizó el programa desde Medina del Campo en explícito homenaje a Isabel La Católica. hicimos parada y fonda en un lugar vecino a Tordesillas donde todo invita al sosiego. En este entorno natural de ensueño está incrustada la urbanización El Montico, un rincón de armonías y silencios.

Tiene magia ese entorno encantador donde he compartido inolvidables y sabrosos momentos en compañía de su creador Luis Palafox. Luis, cofrade de la buena mesa, hace igual de sabrosas sus conversaciones en este confortable Hotel que las recetas culinarias de su prestigioso restaurante. Persona culta, inquiera, entrañable, humana, es un ser muy trabajador al que mucho admiro. Cuando estoy en El Montico siento que mi pensamiento no tiene la misma edad que mi cuerpo, es más joven. En este jardín de las delicias, me he vuelto a encontrar con una gran periodista y mejor amiga, Ana Garrido. juntos hemos saboreado este capricho para los sentidos. Si Luis Palafox no existiera, habría que inventarle. Endémicamente lúcido, tiene la cordura de un loco.

Durante horas, he escuchado atento el diáfano fluir de su sabiduría. Mi memoria avara quisiera conservar todo lo que ha dicho y escrito este intelectual humanista tan brillante y seductor con la palabra. Tendría que lavar con lejía mi prosa, llena de manchas, para hablar de esta persona elegante cual galán del mejor cine italiano, sin máscara alguna, con una mezcla ejemplar de inteligencia y pasión. Me percato que la gente tiene prisa ahí fuera; algunos sólo se paran a charlar el tiempo justo para despedirse, por eso me imanta pasar aquí una temporada para cargar las baterías entre amigos como Ana y Luis. Si un día me pierdo, búsquenme aquí, en este lugar plácido, impregnado de sabores y saberes. Cuando me fui de allí es como si saliera de un chiquero de emociones. Mi verbo no se quedó en le burladero, salió al encuentro del papel blanco para citarme con la escritura de este artículo y brindar por La linterna, El Montico, Luis Palafox y Ana Garrido.