España, lunes 6 de septiembre
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| Lecturas |
| Por VICENTE QUIROGA
Huelva Información, 2 de septiembre de 2004 |
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Es
la peor columna de la semana porque... | |
Si alguien consigue llegar al final de esta colección de tópicos ("bazofia televisiva",
"genial Marlon Brando", "el medallero") sabrá la respuesta a la pregunta que se
hace el autor al final. O sea, a nadie. | Opina
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transcurriendo este largo -tal vez no para todos- y cálido verano de incendios
devastadores, de negligencias políticas evidentes y de chantajes continuos del
terrorismo, para los que nadie pide tregua. Tregua olímpica que se demanda en
época de enfrentamientos y no suplican esos mismos para esas actividades destructivas,
silenciando sospechosamente los desmanes de tales asesinos, tiranos, dictadores
de izquierdas, caudillos caribeños, corruptos y fanáticos, con tal de no apearse
de sus trasnochadas nostalgias bolcheviques y sus patéticas patologías heredadas
de colectivismos totalitarios y despotismos podridos. A veces les salen en sus
afectados alardes democráticos de ayer por la tarde.
Un verano narcotizante
de bazofia televisiva donde cualquier impresentable se permite los juicios más
osados e insultantes sobre cualquier tema o cualquier persona, donde se secuestra
la libertad de cualquiera y se le pone en la picota, donde el "todo vale" tiene
patente de corso en una perversa y equivocada idea de la llamada "libertad de
expresión". Uno ante tanta histeria colectiva se ha refugiado a ratos en la referencia
televisiva de unas olimpiadas, donde no es oro todo lo que reluce, y donde hasta
los críticos o comentaristas se han contagiado también de ese antiamericanismo
patológico que nos abruma, silenciando el poder de un país que una vez más ha
encabezado el medallero y además nos ganó en baloncesto, contra los pronósticos
apresurados de tanto vocero desmedido. Ellos lograron el bronce y nosotros fuimos
los séptimos. De humildad también vive el deporte. Pero a veces ni eso complacía
nuestras particulares apetencias. Recordábamos aquella frase del genial Marlon
Brando en los años 50, cuando le preguntaban qué opinaba de la televisión: "Es
una institución diabólica para ir superando el grado de cretinez de las generaciones".
Cincuenta años después todo sigue igual o peor. Lo corroboraba hace unos días
un lector que recordaba en un periódico nacional una frase inteligente que alguien
dijo: "Me encanta la televisión, caundo alguien la enciende voy a otra habitación
a leer un buen libro".
Y en eso estamos. No hago como el gran pintor
R. B. Kitak, que cada día lee una parte de la "Torah" -lo confesaba en una entrevista
que publicaba 'El Semanal' del día 22 pasado-, aunque es lectura muy recomendable.
Trato de releer a Shakespeare cuyo placer es igual a la contemplación de una catedral,
románica o gótica o el plateresco sublime de mi Salamanca natal. Pero me conformo
con la prosa fascinante de Truman Capote, cuya completa bibliografía recuerda
nuestro Juan Cobos Wilkins; el siempre estimulante texto de Lezama Lima o la larga
biografía, de Federico Farcía Lorca, de Ian Gibson, que había ido posponiendo
y de la que el propio autor me hablaba una vez que estuvo en el Festival de Huelva,
cuando estaba enfrascado en investigaciones sobre el incomparable poeta granadino.
En ella ando ahora, disfrutando de lo puramente biográfico y lo analítico de su
obra fascinante. Cualquier otro día les hablaré de mis lecturas. Pero, ¿a quién
le importa? | |