En ocasiones puede resultar divertido, pero tanta hipérbole acaba cansando. Por
recomendación de varios lectores, Tomás Roncero merece un espacio de honor en
nuestro dolor de columna. Y eso, aunque "nuestra ética" (qué cosas) nos obligue
a "nominarle". Es lo que hay.
Será
que uno se va haciendo carroza. Pero les confieso que el cuerpo me pide felicitar
al Barça por su buen fútbol, de cuchilla afilada y de entusiasmo contagioso. Además,
mi ética me obliga a recordarles a ustedes, madridistas y culés, que el fichaje
de Etoo por el Barça fue el inicio de todo, como si su trasvase Son Moix-Bernabéu-Camp
Nou fuese una bola de cristal que iba a dibujarnos proféticamente el perfil de
los acontecimientos que el destino iba a depararnos. El día que Florentino estrechó
la mano de Laporta fue como vender tu humilde piso de 85 metros a la mitad de
su valor sólo para acelerar tu marcha a un chalet de lujo. Al final palmas dinero,
los ilusionados dueños del pisito heredan tu felicidad y el nuevo rico acaba entrampado
y amargado con la parienta. Etoo echó sal en la herida abierta por la negligente
actitud de Roberto y puso guindilla en mitad de la sangría con un penalti
justo... e innecesario.
Les recordaré lo que escribí en AS el 11 de agosto,
hace ya 100 días: "Para que no me tachen de ventajista en el futuro se lo confieso
ahora. Por muchos millones de euros que vayan a dejar en caja Laporta &
Friends, creo que ver a Etoo vestido de azulgrana me va a amargar la existencia
más de un fin de semana esta temporada. Soy de los de 'al enemigo ni agua'. Y
el Barça lo es por mucho que a algunos les pese...". Florentino sabía el
riesgo que corría y debe asumir su cuota de culpabilidad. Presidente, aprende
la lección de una vez por todas. Jamás un madridista debe volver a reforzar la
fe y el patrimonio futbolístico del rival que quita el sueño a tu pueblo. Etoo
fue mucho más que un fichaje para el Barça. Fue la bandera de la ilusión que les
ha hecho grandes. ¿Por qué lo hiciste?