España, lunes 13 de diciembre
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| La nueva Ana Botella |
| Por PILAR FERRER
La Razón, 19 de diciembre de 2004 |
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Es
la peor columna de la semana porque... | |
Como diría Gila... alguien está buscando un puesto de prensa en una concejalía
de Madriiiiid. | Opina
en el foro | | | Está
espléndida, física y emocionalmente. Es un momento muy especial en la vida de
Ana Botella, muchas cosas han cambiado. Está ya fuera del Palacio de La
Moncloa, ejerce como Concejala de Asuntos Sociales, es Secretaria Ejecutiva de
la misma área en la dirección del Partido Popular en Madrid y se estrena como
flamante abuela. Ana afronta esta nueva etapa con la misma madurez y serenidad
que la han hecho variar tantas veces a lo largo de los años, sin hacer nunca planes
inmediatos y estrechamente vinculada a su familia: «La verdad es que, ahora, me
veo muy bien, en esta mi verdadera casa, donde pasaremos la Navidad todos juntos,
con mis hijos, como siempre, pero por primera vez con mi nieto Alejandro,
que me tiene entusiasmada».
En su casa de las afueras de Madrid lucen
ya todos los adornos navideños, decorados por el mismo equipo que lo hacía en
La Moncloa. «Se ofrecieron ellos y acepté encantada, me pareció un detalle muy
bonito». Ana ha dejado un estupendo recuerdo en el personal de servicio de Presidencia,
de una auténtica señora que siempre tuvo una palabra para todos. Es el suyo un
carácter extrovertido, enormemente sociable, que la convierte en todo un fenómeno
mediático. Ella lo sabe y lo ha utilizado a tope, a favor de su partido y de su
marido. En estos días, todavía recibe felicitaciones por la comparecencia de Aznar
en la Comisión que investiga el 11-M : «Llegó a casa como si nada, habría podido
estar otras quince horas. La verdad, yo me sentí muy orgullosa de su intervención».
Dice que el ex presidente «está delgado, pero fuerte, hace más deporte
que antes y se cuida mucho en las comidas». Afronta su nuevo trabajo con gran
ilusión, entregado a la FAES, a sus libros y conferencias. Según su esposa, «si
hay algo que nos ha transmitido es la sensación de no malgastar el tiempo, de
no perder ni un minuto al día, algo muy importante en la vida». Entregada a su
trabajo en Madrid, Ana está loca con su nieto: «Cuando le miro, me creo que es
mi hijo, tengo un auténtico enganche de abuela». Elegante, con el cabello algo
más claro, estilizada y tan hiperactiva como siempre, Ana Botella sigue siendo
una mujer de primera, el complemento ideal para cualquier etapa familiar y política.
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