España, lunes 16 de mayo
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| Sevilla, criada del Aljarafe |
| Por ANTONIO BURGOS
ABC, viernes 13 de mayo de 2005 |
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Es
la peor columna de la semana porque... | |
Que a lo mejor a mucha gente le interesa todo esto, no decimos que no, pero nos
asalta una pregunta al leer medio párrafo. ¿Y? ¿Merece la pena seguir leyendo?
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Ya falta menos para el millón. El más famoso del mundo. No el del desconocido
Cristo del Millón que corona el altar mayor de la Catedral. El millón del que
hablo está al caer. Como cada Pentecostés. El nunca comprobado pero nunca negado
millón de romeros en el Rocío. Sea un millón, sea medio millón tirando largo,
ese mítico millón confirma nuestra tecnología punta festera. Si los andaluces
aplicaran a inversiones productivas, a investigación, a creación de empleo lo
que se gastan en chutipingos, esto sería Suecia. Eso, el dinero privado. ¿Y el
público? ¿Cuánto dinero público nos cuesta el Rocío a todos, vayamos o no vayamos?
¿Cuánto nos gastamos en montar dispositivos de Protección Civil, hospitales de
campaña, servicios de emergencia? De ese dinero, ¿cuánto paga Almonte? Con nuestro
dinero le ponemos de dulce la romería al Ayuntamiento de Almonte, para que saque
la morterá del Rocío, su gran negocio junto con Matalascañas.
Y lo que
le pasa a Andalucía con respecto a Almonte le ocurre a Sevilla con el Aljarafe.
Sevilla es la criada de los ayuntamientos del Aljarafe. Sevilla ofrece todos los
servicios, aparcamientos, limpieza, transportes públicos, centros comerciales,
sanidad, enseñanza media y superior a ese otro millón aún no aforado de quienes
tienen a los pueblos del Aljarafe como dormitorio, ante la carestía de la vivienda
en la capital. ¿Qué población tiene el Aljarafe? A juzgar por las colas y tapones
en la SE-30, por lo menos un millón, como el Rocío. ¿Cuántos puestos de trabajo
se han creado allí tras esta explosión demográfica? Pues quitando Ikea y quitando
Mercadona y los dos carrefures, media docena. El Aljarafe vive de Sevilla. Echa
el día en Sevilla. Los nuevos matrimonios se han tenido que ir al Aljarafe. Donde
los ayuntamientos sólo se preocupan de cobrar el IBI y los porcentajes presupuestarios
que les corresponden por una población en aumento. Peseta que el Estado da a los
Ayuntamientos del Aljarafe es peseta que le quita al de Sevilla, que tiene que
mantener la ciudad en perfecto estado de revista para que pasen aquí el día todos
los que viven y duermen en esos pueblos.
Como la gran metáfora de Almensilla.
Almensilla tiene 4.244 habitantes. Una barbaridad, si pensamos que en 1996 eran
2.232. En menos de diez años ha doblado su población. Más dinero para Almensilla
y más problemas para que los resuelva Sevilla. El alcalde, como sabe que Sevilla
le saca las castañas del fuego, quiere seguir con esa política suicida de «ladrillo
caiga quien caiga y más miles de habitantes». Y se ha hecho el mocito un PGOU
donde no queda por urbanizar palmo alguno de los 14 kilómetros cuadrados del término.
La población, en ocho años, a base de adosados, pareados y bloques, llegará a
los 60.000 habitantes. ¿Dónde trabajarán, dónde estudiarán, dónde irán al hospital?
¡En Sevilla! Los alcaldes del Aljarafe se dedican a recalificar, a dar licencias
de obras a peluz, a cobrar el IBI y a poner la mano en el presupuesto estatal
por los miles de habitantes. ¿Que se colapsan las carreteras? Que se colapsen.
¿Que faltan transportes públicos? Que los ponga Sevilla. Como medio Aljarafe,
Almensilla no tiene más planificación que convertir el término entero en edificable,
¡y a trincar la tela!
El terror del milenio lo tenemos ahí, con esta política
almensillera que se anuncia para toda la llamada segunda corona metropolitana:
Almensilla, Albaida, Benacazón, Bollullos, Coria, Espartinas, Olivares, La Puebla,
Sanlúcar, Salteras, Umbrete y Villanueva del Ariscal. Estos pueblos han tenido
un aumento de población del 23 por ciento entre 1991 y 2003. ¿Cuánto ha dejado
de cobrar el Ayuntamiento de Sevilla, con este éxodo? Han convertido a Sevilla
en criada del Aljarafe, que encima les debe tener la casa de dulce cuando llegan
todos aquí cada mañana. | |