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Es
la peor columna de la semana por... |
| Mezclar churras con
merinas, culos con témporas. Y encima sin
gracia. |
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Después de ver en el cine La leyenda de El Zorro, me
preguntaba yo, intrigado,
cómo será la próxima película. Si consideramos
que en esta de ahora ya
intervienen, deshaciendo entuertos, el marido, la mujer y el chiquillo,
en la
que venga después podremos encontrarnos a toda la familia zorra
-abuelos, tíos,
cuñados, hermanos y sobrinos- con el antifaz puesto. Una enorme
manada de
zorros llenando la California.
En la producción que se viene proyectando nos topamos con
la mujer de El Zorro
echando una mano. En plan zorra, vaya. Lo digo en el doble sentido,
pues la
moza, amén de batirse muy bien batida, no para de morrear
con ese malvado Conde
francés que pretende destruir los Estados todavía
no Unidos de América. Para
que todo case, esta señora, la Catherine Zeta Jones (monísima
ella) lleva
esculpido hasta en el apellido el signo del Zorro.
Se conoce que se lo esculpió el mismo Antonio Banderas.
Se conoce. Está muy completito el peliculón, ya que,
si algo faltaba, también
sale en la peli haciendo zorrerías el niño Joaquín,
que va de zorrito.
Acordarse de aquel Pepe Iglesias, El Zorro, que actuaba en las
radios españolas
de los años cincuenta. Y que cantaba así, a modo de
sintonía: «Yo soy el Zorro,
Zorro, Zorrito, para mayores y pequeñitos». Y de Tyrone
Power que fue quien
interpretó en blanco y negro el papel del enmascarado. O
sea que tenemos una
tradición zorrera notable.
En esta segunda película de la serie Banderas hay mucha
trama. Asunto y
argumento de más. Sobre todo por la implicación familiar.
Porque, claro, no es
lo mismo que salga el Zorro solo, que el Zorro, la zorra y el zorrete.
Menos mal que no había gallinas en la sala de proyección,
pues se trata de
instalaciones nuevas. Digo las de Molina de Segura, donde el espectador
está
comodísimo, todo hay que decirlo. Los asientos son amplios
y nadie te tapa la
visión ni con sombrero de copa. Como hay supermercado, después
de ver a los
zorros te puedes comprar un melón.
Aprovechando que andan por Murcia tanto El Zorro, como la zorra
de su señora y
el zorrito Joaquín, ya podrían acabar con las diez
mil palomas que nos sobran.
Nadie como El Zorro y su familia para cargarse la gripe aviaria.
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