info@pulevasalud.com
España, miércoles 25 de enero de 2006
:: Inicio >> Dolor de columna >> Columna

Metafísica del caviar

Por ÁNGEL GARCÍA PINTADO
La Verdad, 24 de enero del 2006.

Es la peor columna de la semana porque...
Caviar un tanto indigesto, ¿no?
Opina en el foro
Deciden suspender momentáneamente la exportación de huevos del esturión que habita en el mar Caspio. Un 90% de la producción global procede de este mar. El caviar, en peligro. La penuria mundial de esta exquisitez podría generar un desasosiego generalizado entre los ricos del planeta, lo que podría engendrar a su vez una crisis nerviosa de incalculables consecuencias. Sin embargo, Armen Petrosian, propietario del restaurante y de la boutique histórica de la marca, afincado en París y experto privilegiado en la materia ha tranquilizado a la clientela asegurando que en su casa tiene suficiente caviar en la despensa y que, por tanto, no hay motivo de inquietud. El precio, eso sí, alcanzará cifras históricas, lo que redundará en una clientela más selectiva. Una nueva versión de la selección de las especies darwiniana, adaptada a los tiempos del neoliberalismo silvestre.

Mientras los ecologistas achacan la precariedad del esturión a los agentes contaminantes, monsieur Petrosian argumenta que al borde del Caspio no existen fábricas ya, que todas cerraron en los años 90. La causa del mal está en la desaparición de la URSS -¿divina contradicción!- y en el caos que en la cadena de producción se produjo por tal motivo. Porque la Unión Soviética había instalado desde 1930 criaderos, y los bebés de esturión eran luego lanzados a las aguas del Caspio para convertirse en seres de provecho. La producción estaba planificada y controlada científicamente, alega el pragmático Petrosian. Mientras Irán, segunda potencia caviaresca del planeta, no ha dejado de repoblar regularmente la comunidad de sus esturiones, las repúblicas de la extinta URSS implicadas no han hecho, desgraciadamente, los mismos esfuerzos.

Se dice que el sueño de cualquiera pescador del Caspio es capturar con sus redes un grueso beluga para poder vender cien kilos de caviar de un golpe. Los precios de los huevos grises, negros En la boutique parisiense de monsieur Petrosian la caja de 125 gramos de beluga oscila hoy entre 620 y 870 euros.

Esta crisis del caviar no es sino un capitulo más del melodrama de la mar expoliada, sometida a todo tipo de sevicias. Ya los productos de la pesca extractiva empiezan a ser piezas raras. Lo común en los mercados es el pescado de acuicultura. Los manjares exquisitos frutos de la mar son cada vez más patrimonio exclusivo de los paladares poderosos, aunque no es menos cierto que hay ricos a los que no les gusta el caviar o las ostras, y están en su derecho de que no les guste. Hemos entrado en un tiempo de sucedáneos. Comida basura y sucedáneos para la clase media. A las angulas se les dice gulas, al caviar mujol Los percebes rollizos y galaicos están más o menos al precio de un lavavajillas. Como sucedáneos suyos están los marroquíes, escuchimizados, larguiruchos, sin sustancia. Para la clase media y para el proletariado -arcaica palabra, por cierto- de gusto poco exigente. Quizá no hemos reparado en que no deja de constituir otro episodio simbólico del melodrama; en que nuestra vida es eso: vida sucedánea; y que una existencia más auténtica sobrenada en otros mares aún no descubiertos.