3 de septiembre de 2007 |
| Cementerio de caracolas |
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Por MÓNICA FERNÁNDEZ-ACEYTUNO
ABC, 31 de agosto de 2007 |
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...esta
poesía tan intrascendente puede refrescar en verano,
pero no ofrece nada nuevo cuando suena tan hueca
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Dan ganas de salir al mar con este día tan azul que ha amanecido
hoy, aunque también con algo de frío porque ha dejado
durante la noche una suerte de vaho helado en los cristales de las
ventanas.
Quisiera salir y nadar hasta una playa adonde no se llega más
que en barca, o bajando las escaleras empinadas desde las privilegiadas
casas del acantilado por donde caen también los robles y el
hinojo marino florecido ahora de amarillo sobre las rocas.
Como si la corriente las hubiera llevado hasta allí para que
muriesen todas juntas, a mitad de la orilla, he encontrado un cementerio
de caracolas en el que hay nucelas, turritelas y colmillos de mar.
Algunas caracolas están rotas y se ve por dentro su pilar central,
llamado columela, y es tal la cantidad de caracolas que yacen juntas,
que conforman una línea de un metro de ancho y siete de largo
sobre la arena y, aunque son pequeñas, tienen todas en la boca
los dientes de las caracolas maduras.
Tengo aquí alguna sobre la mesa y siento al mirarla que muero
yo también un poco, al no poder salir al mar en este día
tan azul. |
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