
...cuando
Antonio Burgos se pone churrigueresco no hay quien lo siga.
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Miré los muros de la patria mía, del Campolbetis,
y vi el monumento a la afición que ha hecho Navarro Arteaga.
Y en la memoria del altavoz de la terraza del Bar Avelino salió
sonando una vieja placa de Juanita Reina, con «Silencio por
un torero»: «Pá que quiero mi alegría/
si se ha muerto Joselito».
¿Pero qué han inaugurado en la esquina del Campolbetis?
Dímelo tú, Carlos Herrera, que diste el mangazo del
Pregón de las Glorias del Glorioso. Yo creía que el
Herrera era del Barsa. ¡La cantidad de béticos que
están saliendo! Hasta Blas Ballesteros, que ha ocupado la
plaza de salir en la foto de Gregorio Conejo. Debe de ser cosa de
los centenarios. Pasó con el del Sevilla y ahora, con el
del Betis. Salen béticos y sevillistas, según, hasta
de debajo de las piedras. Pero de las piedras de riñón.
Cuando el centenario del Sevilla F.C. y sus pentatriunfos, los béticos
decían una maldad preciosa contra sus adversarios. Bueno,
sus antiguos adversarios, los de antes de esta concordia, en la
que Don Manué, como es mucho del Gran Poder, se ha creído
que el Sevilla es la Macarena y han hecho una concordia con Amigo
Vallejo en el lugar del Cardenal Spínola, en la que sólo
faltan los armaos yendo a San Lorenzo.
-No, a este paso el Sevilla va a saltar al campo con una representación
de cinco nazarenos, digo, cinco futbolistas del Betis, y el Betis
con cinco varas del Sevilla.
¿Por dónde iba?
-Pues por La Campana, entrando en la carrera oficial con las representaciones
del centenario de la concordia.
No, iba por lo que largaban los béticos acerca de la proliferación
de sevillistas oportunistas y de ocasión tras los triunfales
autobuses del chiste del Cachorro camino de la Catedral:
-Con esto de los sevillistas pasa lo mismo que con los rumanos que
tocan el acordeón: hace cinco años no había
ni uno en toda Sevilla.
El acordeón de los rumanos toca por la esquina del pulpo
a la gallega del Cambados de la avenida Padre García Tejero
la mentada copla de Joselito. ¿Qué ha pasado aquí?
¿Que el Betis ha pegado el Pelotazo del Siglo con la recalificación
de los 100 años, o que del susto se ha vuelto a morir Joselito
el Gallo? Si las figuras de la escultura hasta parece que llevan
un ataúd a hombros, totalmente Servisa... Para una vez que
le hacen un monumento a la Afición del Betis en sus Misterios
Gloriosos, Gozosos y Dolorosos, el escultor se equivoca y, ¡zas!,
pone una copia mala, mala, mala del mausoleo de Joselito en el cementerio.
-¡Adiós, Mariano Benlliure!
Eso creo que le dijo Carlos Herrera en la despedida de su Pregón
de las Glorias Béticas. En vez de «¡a la gloria,
béticos!», dijo: «!Al cementerio, para que veáis
de dónde lo ha copiado este tío». (Y ya saben
qué le pasa al que la copia.) Ves el monumento, y más
que la voz de El Mani, o de Soto, o de Rafa González Serna,
suena Juana Reina: «Y por Gelves viene el río/ teñío/
con tinte de los Lopera».
Claro que la afición del Betis se merece un monumento. Se
lo merece todo. Entre otras cosas, por aguantar lo que aguanta.
La afición merece hasta rabitos de pasas, para que se acuerde
del «Lopera, vete ya». A veces dos goles son dos gomas
de borrar voluntades. Símbolo de la ciudad como dice Emilio
Carrillo, aforador de aficiones, lo del Betis con Lopera ha sido
en estas semanas como lo de Sevilla con Fernando VII: del odio al
amor y viceversa. Los clásicos bandazos sevillanos. Como
se pasó del «Viva la Pepa» al «Vivan las
Caenas», se ha pasado del «Lopera vete ya» al
«Lo que diga Don Manué». Con razón reconocen
que el Betis tiene la mejor afición del mundo. No hay ninguna
que trague más ni a la que tan fácilmente se la convenza
para que se vaya para allá o para acá. Como Sevilla
misma. Como su símbolo, la veleta de la Giralda. En los bandazos,
ahora, pintan fraternidad Sevilla-Betis. Pues si es por concordias,
que digo yo que mejor que la concordia del Betis y del Sevilla para
que alguien lave su mala imagen, que el PP y el PSOE hagan una concordia
para salvar a la ciudad de Sevilla, que hace más falta. |