30 de junio de 2008
Sólo humo (veneno y sombra y adiós)
SÓLO HUMO (VENENO Y SOMBRA Y ADIÓS)
Entre ustedes, mi más que improbables lectores, habrá alguno que no se lo sepa. Esto comenzó con un disco, un caníbal y TCM. Inspirado –o expirado- por el blog de pasiones frívolas y evanescentes del malcriado y fascinante Nacho Canut, el menda leyenda comenzó a escribir sobre botellas de crípticos líquidos, discos escondidos tras la cortina, libros de fuego y personajes que circundan los amplios abismos de la inteligencia. Animado por mi Jefe Invisible V.V. –doble victoria, doble enigma de triángulos inversos, atinado acrónimo firmemente sostenido sobre dos puntos- comencé a teclear. Exactamente –disculpen la tristeza- me dijo “más, más”. O más bien, me lo escribió, en alguna parte de este no lugar. Gracias a él ustedes me leen aquí, en esta portada, en esta web que guarda tantas palabras hermosas. Y les hablé, hace años, cuando todo era menos complicado pero parecía más vacío, de un disco perfecto de Beck –arrasado por la ausencia de la persona que amaba- que acababa de rescatar de mi torre de cedés con un nombre de sutilísima e inflamable sugerencia: “Sea change”. Numeré las infinitas puertas de la mansión de aquel caníbal de Rotemburgo que hoy, en el recuerdo, más parece una deriva pop de los primeros e inocentes usos de Internet al lado de los recientes y muy secuestradores golems vieneses. Les dije que pensaba que un día, cuando el mundo hubiera terminado, una voz en off seguiría dando paso de manera aséptica a la próxima película en el canal TCM. Ahora, mientras bajo el telón, tengo tantas ganas de hablarles de la más que carnal pareja que conforman y conformarán en la intimidad de la victoria española el futbolista Güiza y Nuria Bermúdez. Casi tantas como de explicarles que nadie debería languidecer en la hierba de este verano que comienza sin abandonarse a la fascinante divagación con pretexto MI5 de Javier Marías en su trilogía “Tu rostro mañana”. Casi casi tantas como de tratar de explicarles lo hermosa que era la columna de Manuel Vicent de ayer en el diario “El País”. Su título era “Sólo humo” y no encuentro mejor definición de lo que han leído ustedes en este no lugar durante estos años. También era la columna que uno siempre quiso escribir y no pudo. Pero hoy ya no queda más que un espacio en blanco. Quizás me salga mañana. Pero, de momento, les digo adiós. Emocionado, créanme. Y gracias.
(AL MENOS DURANTE 7 DÍAS)
Beck “The Golden age” (“Sea change”)


Emilio JB
Volatinero del
Periodismo