|
AMOR LÍQUIDO: Zygmunt Bauman
no habla de este tipo de fijación en su catálogo de
nuevas sensibilidades atravesadas de cibersoledad. Pero debería.
Accu Radio es una máquina
abandonada dentro de Internet, un no lugar sin nadie donde se escucha,
claro, el movimiento de rotación de la Tierra. Dividida en
doce canales, destaca por su exquisita vanguardia llamada “Listening
Posts” o aquellos discos que deberían figurar en primer
lugar en los estantes de las megastores planetarias pero que realmente
sólo electrizan el corazón en las mañanas de
Radio 3. Como curiosidad, el subcanal “Office friendly”:
aquél que ose regalar a sus compañeros de trabajo las
conmovedoras nuevas canciones de Death Cab For Cutie podrá
desactivar otras que estallan en ese estilo dado en llamar hard rock.
Las ondas nunca provinieron de un lugar tan profundo.
CALVIN & HOBBES: Querríamos glosar
la zombi figura de Kate Moss y cantarle de manera
virtual aquello tan bonito y juvenil que decía Fabio
McNamara en los inicios espasmódicos del siglo XXI:
“La coca, la coca, me vuelve medio loca”. Pero sólo
por regalarle una brizna de humor – una rosa roja sobre el
mármol- a tanta hipocresía en tiempos de veinteañeros
screenagers entregados a ese níveo ardor en los lavabos de
la madrugada. Y felicitarte, Kate, personalmente, por haber sido
despedida de H&M, firma deslavazada por un mal gusto tan efervescente
que el mismísimo Karl Lagerfeld (Bad Taste
Master) huyó de sus estremecedores pasillos abatidos de ropa
triste. Es mejor recordarla a mitad de los 90, cuando devino en
musa y huesos de Calvin Klein con campañas
de arrebatadora intensidad para carpetas adolescentes. Como decía
Coco Chanel –de donde por cierto, también
la han arrojado a la intemperie de la vida- “una mujer nunca
está lo suficientemente delgada”. Por todo este fracaso
y por la luz de pájaros y fuego que aún arroja su
mirada hostil, alzamos a Kate Moss a un puesto singular en el panteón
difuso y estelar de esta sección. Otro día rememoraremos
al resto de sus miembros. Con perdón. |