|
MANIOBRAS DE ESCAPISMO: No me aguanto. O lo escribo
o lo exploto. Estoy enganchado a la artificiosa historia de James
Blunt. Que sí. Ese tío que con sólo
28 años ha dinamitado el cursus honorum del ejército
británico. Con el rango de capitán, condujo –o
vete a saber tú qué les hizo- a 30.000 soldados por
la guerra de Kosovo. Ha compuesto una canción melosa/asquerosa
con versos susurrados por la musa de los Lunnis. Se arroja desnudo
por un abismo de incalificable melancolía en el video clip
de “You´re beautiful”. Así que, Nacho
Serrano, te lo digo como lo siento, camino sin destino para
dar con el “Mondo Sonoro”, respiro escuchando “Dónde
estabas” de Panorama cuando siento anestesia
en cada nueva ilusión, y me invade una emoción indecible
–como si no pudiera ser real- cuando imagino que alguien ha
compuesto una canción como la que hoy condecoramos, por aquí
abajo o sea, como la más del universo total. Y, te lo juro
por Accu Radio, no dejo de abrir tu “Cuaderno
de escuchas” para enfrentar esa inagotable tristeza de octubre
de la que hablaba Javier Cercas el otro día
desde Islandia, ese lugar. Pero no puedo quitarme de este tema, de
su letra como una bola sucia y helada -tal y como ahora definen a
los cometas- en cómo se atreve, y en por qué la llevo
en mi mp3 mientras se descalza de sus botas insomnes antes de tirarse
a un precipicio. Porque me gustaría ser yo quien le empujara.
Y no puedo. Ya me cuentas.
EL MUNDO ES OSCURO: Anoche, la realidad era más
fuerte al otro lado del cristal. Era sábado. La 2 emitía
los dos primeros capítulos de la tercera temporada de “A
dos metros bajo tierra”. Qué puedo añadir.
Nate ha sobrevivido para un irritante matrimonio
feliz con Lisa. David canta y
canta para no pensar en la gélida agresividad de Keith.
Claire folla con un rockero porque, como dice su
amigo Russell, “está bien tener a
alguien porque hace que te odies un poco menos a ti mismo”.
Ruth ata a su hermana drogadicta mientras mira las estrellas
con Kathy Bates. Ya todo es mejor. Vida y muerte
en la mejor serie de la historia de la televisión. No, me
quedo corto. Es más.
|