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Madrid, miércoles 9 de noviembre de 2005

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Mathieu o el ardor. Vol. LXXI.
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MATHIEU O EL ARDOR: Seamos francos, a nadie le gusta París. Es tétrico, muy gris y suele estar sucio. Los romanos, que eran más listos de lo que pensaba Astérix, lo llamaron Ciudad Fango. Pero todo tiene sus ventajas. En este preciso momento, si te aclaras al tomar un RER rumbo a Eurodisney –y caracoleas por esas preciosas poblaciones del extrarradio con nombre de bosque subterráneo: Aulnoy-sous-Bois, Clichy-sous-Bois...- puedes ver en live cómo fueron los disturbios raciales de Los Ángeles en 1992 sin billete transatlántico y retrospectivo. Arde París -toda una performance de la ville lumiére- sin que nada tenga que ver la infame Mirelle Mathieu sino Mathieu Kassovitz, ese chico tan guapo y tan fascista que en 1995 rodó una cosa profética sobre la banlieu o periferia llamada “La haine” o “El odio”. En ella, oye, unos chicos árabes, judíos y negros, algo quemados por la dificultad de acceder a las prohibitivas aceras de la Rue de Rivoli, optan por liarse a hostias. A nuestro Mathieu, Kassovitz, le dio después por entregarse a una frivolidad igualmente destructiva para la imagen de Francia y devino en el silencioso y pornográfico novio de Amelie en el marco incomparable de un París blanco. Eso fue una señal: Mathieu seguía con sus ideas, o algo, a lo Brigitte Bardot. La segunda fue decir sí a Lancôme en un póster hierático, de una infinitud muy kitsch, donde, si uno se fija bien, a su espalda refulge el milagro de las llamas perfumadas del extrarradio. “Tú haces que ocurra”. Dame más gasolina.

SÁBADO: En esta esquina frívola y atenta hacemos mucho caso a nuestro Jefe Invisible. Y así, o sea, hemos descubierto que hay una alternativa insospechada al insoportable “Babelia” en el sexto día de la semana. Con ABC –sí, con ABC- regalan un suplemento de letras saturado de colores y asombrosas fotografías de cine tipo “Los cuatrocientos golpes”. Los lienzos explosivos de Delaunay se entremezclan con críticas elogiosas a la última novela de Ian McEwan –“Sábado”, por cierto- que uno está deseando leer. Entretanto, desde aquí recomendamos una novela suya de cuando no era tan conocido por estos pagos y las ciudades no temían a los aviones: “Amsterdam”. Eutanasia y otros juegos finiseculares combinados con la lectura de Rodríguez Rivero o Rosa Belmonte en el periódico. Sólo hay un plan que supere esta propuesta un sábado. Sí, ése.

ZANUSSI SUPERFROST
LA CANCIÓN MÁS FASCINANTE DEL MUNDO (al menos durante siete días)
Gorillaz “Dare” (“Demon days”)

FROZEN
Si alguien te pasa un Knoppers -no confundir con los Poppers- piénsatelo un segundo antes de aspirar su aroma. Esta galleta alemana procedente de la antigua República Federal tiene una trampa superfuerte: 527 calorías. Encima está muy bien envasada, en cajitas de cinco que luego se sueltan, en azul y blanco, y con sus componentes escritos en la lengua de Baviera, lo cual como que te llama. Milch-haselnuss-schnitte y tal. Sirve para ver programas de tarde en televisión española mezclándolos con barquillo y chocolate. No sirve para llevar una vida alegre. O sea.
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