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EL ESPEJO DE HUMO: En este invierno se van multiplicando
las cadenas de televisión, y con ellas los momentos en que
uno se siente absurdo, nada. A saber, uno mira la televisión
y accede a permanecer frente a escenarios que solamente sugieren
más tristeza. Nada tan melancólico como la piscina
vacía de “Melrose Place” a las doce del mediodía,
una década viciosa después. Y hay más: Channel
4 a las seis, cuando la tarde te dice que no habrá futuro;
el porno y el tarot de las cadenas locales, reduplicando su impacto
de silencios a las seis de la mañana; el fatigoso avance
de 50x15 antes de la cena; la andrajosa sexualidad de ominosas navajas
en “Gente” o las paternalistas interviews de sonrisa
babeante by Baltasar Magro. Hoy, aquí o
sea, descubrimos la pólvora ensalzando el códec Divx,
formato de vídeo comprimido que permite acumular imágenes,
fotogramas y la levísima luz de las playas de México
que iluminará el final de “Y tu mamá también”,
más que película vida, casi regalada por “El
País” este jueves 23-F. Detener el televisor y agotarse
de cine. Una alternativa al silencio catódico del mundo.
MI FRACASO PERSONAL: Si tu primer disco se titula
así (o “Debut”, caso de otra genia) es que eres
genial. Bajo este mundo de nubes de febrero sólo quedan ganas
para tararear muy bajito todo lo que los auriculares de tu mp3 te
dicen a gritos entre las aceras afiladas. Así pues, recordamos
que Astrud, dúo austrohúngaro (palabra
que Luis García Berlanga mencionaba al menos
una vez en todas sus películas) edita ahora un CD con rarezas
y caras B llamado “Algo cambió”, igual que mi
canción favorita de Pulp. No estará
“El amor era esto” –de letra clarividente y total-
pero habrá cosa buena. Sí.
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